1000

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Desde el lecho ( o el sofá) del dolor (me ha pillado un virus gripal que no será de origen mexicano ni porcino pero que me tiene absolutamente tirado y tembloroso, y sin el glamur de lo exótico siquiera…) una buena  noticia, al menos para el abajo firmante: mira que nos gustan los números redondos y con ceros… a mí también, oigan, así que comprobar a fin de abril que ya se han producido mil descargas de Islas en la Red, anotaciones sobre poesía en el mundo digital, (1093 para ser exactos ;-) ) me pone muy contento y me empieza a parecer que el virus este no va a poder conmigo… Gracias a quienes han descargado-y espero que leido- este libro, sometido al abandono por la propia editorial que lo publicó, está moviendose y leyéndose, que es para lo que lo escribí. Gracias de verdad.

Feevy Fan

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Mira que es raro que yo sea un “early-adopter” de nada. Suelo ser lentorro y desconfiado. Pero ahora, viendo cómo crece la plantita, puedo ponerme la medalla de que este blog fue del puñadito primerizo que se enriqueció con feevy, y gracias a feevy mantenemos la enredadera de poetas bloggers con un par de clicks. Los veo crecer y me alegro. Felicidades, chicos!!!

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La obsesión por la presencia

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Bueno, notaba yo últimamente cierta tendencia a la brevedad en este blog. Hacía tiempo que no me echaba un discursete. Ténganme paciencia y no me lo echen a cuenta.  ;-)

Hace un tiempo que andaba pensando en cómo entrarle a este asunto con el que llevo de matraquilla los últimos meses: la obsesión (el afán) por la presencia, que, me parece percibir, se está incrementando entre los y las poetas de un tiempo para acá, cuando me encuentro con este comentario del poeta valenciano Viktor Gómez, a una entrada en el blog del editor incandescente (Saludos a Tito, espero que ande ya mejor…) sobre la dificultad y la dureza de la tarea de selección de textos cuando el buzón de la editorial está desbordado de originales. Se los copipego aquí para no que no pierdan el tino con tanto enlace:

Da vértigo esta nueva Babel. Quizá la confusión, la algarabia, son sintomas de una sociedad algo histérica y poco atenta, con obsesiva tendencia a las ególatras proclamas o escapismos individualistas. Luego, ponerse de acuerdo en lo sustancial, resulta harto complicado. Y pensar, pensar lo no pensado y escribir, escribir lo no escrito parece harto imposible. ¿Para qué? Si lo que se busca habitualmente es consenso y que se me escuche y que se me atienda y que se me aplauda y que se me reconozca. Ya es canon no hegemónico pero si susceptible de aceptación tribal ser un escritor maldito o un poeta subversivo y salvage. Irse por afuera de los afuera no, hacer del afuera un centro y posicionarse como un orador sobre un banco en el parque de la city. Y monologar.

Quizá un poeta debiera sacar un libro cada 5 años. Tiempo de escucha, tiempo de silencio, tiempo de escritura y tiempo de tachadura, tiempo de ordenación. ¿Todo lo que un poeta con editorial a favor debe publicarlo? ¿Escribe el poeta para mantener su marca registrada de “poeta x” y no desaparecer de los medios y la vista masiva de sus supuestos lectores?

Mirando atrás, mirando hacia adelante. Quizá un Eduardo Milán o Riechmann tienen esa capacidad victorhugoana de la prolífica escritura.Y quizá algunos más que no me vienen a la cabeza y que podrían ser un 10% de los poetas que publican. El resto deberían aprender en la lentitud y distanciamiento los ritmos de la solvencia, los trabajos de purificación, la humildad de la palabra que no se repite, que es continuidad.
Aquí las mujeres ganan la partida. Las poetas suelen ser morosas a la hora de publicar, que no de escribir.

Los premios, la farándula, la autoedición…

Quizá la poesía viene por un lindero más discreto y en casos, en la espesura del presente,incluso sea desoida ante el tumulto y las prisas de esta vida tan rendida a la productividad y eficacia.

Y con esto Viktor me acabó de dar el empujón definitivo (esta me la pagas…) y a vueltas de su comentario se me ocurren las siguientes cositas:

Muchas de lo que dice Viktor en su comentario debería considerarse de sentido común, si lo que nos interesa es la poesía; si, por el contrario, lo que interesa es –citando a las inefables Ketchup- “un salir y un entrar, un paquí y un pallá”, serían claramente discutibles. En cualquier –otro- negocio, si estás cinco años fuera de los focos estás out, muerto.

El afán de la presencia tiene, desde mi punto de vista, dos caras: la obsesión por publicar (mucho y de continuo) y la participación constante en eventos de diferente tipo. Empiezo por la primera cara, como los viejos LP de vinilo que ahora vuelven…

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Samuel Feijóo; dos poemas

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Aquí van dos poemas fantásticos del poeta cubano Samuel Feijóo (1914-1992). Sin más, aquí van:

POÉTICA

Millones de pájaros cantan
y nadie señala
un Dante entre ellos.
¡Felices pájaros!
Las bibliotecas del viento
se queman cada mañana,
y otra vez
la cultura matinal del pájaro
llena los bosques de inmensos conciertos.

Epitafio del poeta bobo

Entre millones de libros ¿quién
leerá el tuyo?
Millones de libros,
generación tras generación,
bosques y bosques de versos,
generación tras generación,
montes y montes de páginas…
Generación tras generación…

Y tú escribiendo versitos,
ingenuo,
creyendo que alumbras
con tus lamparitas
el alma solitaria
que tal vez te encontró…

Y millones de libros vendrán
y siempre habrá un bobo
con su versito.

Bye, J.G. Ballard

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J.G. Ballard ha muerto. Me entero a través del blog de Vicente Luis Mora que, en pocas pocas palabras creo que recoge perfectamente la sensación que aquel provocaba con su escritura: la tensión derivada de una mirada distópica sobre la realidad, la literatura y el ser humano. Si no han leido a Ballard, ya están tardando.

La Casa Transparente

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Por fin, con un poco de retraso sobre los planes iniciales, La Casa Transparente ha abierto sus puertas en la Red. La Casa Transparente es un proyecto de revista online sobre poesía (una más), levantada por Ernesto Suárez, Carlos Bruno y, como se decía antes, mi menda lerenda.

La idea de La Casa es la propia casa, por así decirlo: un espacio compartido más dentro de una trayectoria de trabajo en común, que quiere crecer orgánicamente, con las estaciones, y sin más programa que el generado por nuestras afinidades (s)electivas. Les invito a que entren y se dejen ver y estar por todos los rincones de La Casa Transparente, aunque no puedo evitar sugerirles de manera especial que le echen un atento ojo a la entrevista con la magnífíca escritora norteamericana Margaret Randall y a sus poemas, y al ensayo de Ernesto sobre el libro Once poetas críticos en la poesía española reciente.

Dos prenovedades

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A tener muy en cuenta, una: la que anuncia Laura Girodani en su blog. Parece que por fin, dentro de muy poquito, estará en las librerías La marcha de los 150.000.000, de Enrique Falcón, en su versión definitiva. Si el “espacio” de la poesía en este país fuese normal, ésta tendría que ser la novedad del año. Edita Eclipsados, una editorial que cada vez coge más vuelo. Dos: la que anuncia Libros de la Herida en su blog, como próximo número de su cuidadísima colección de poesía: País, de Alberto Porlan. Así que atentos y mucho ojito.

Poesía: código abierto

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es una entrada de Roger Colom, alrededor del concepto de autoría en relación con la manera en como brotan los poemas. Me ha traido a la memoria una cita de Auden que ya usé hace algún tiempo: “La gloria y la vergüenza de la poesía están en que su medio de expresión no es de propiedad privada, en que el poeta no puede inventar las palabras y en que las palabras del poeta no son productos naturales sino sociales, y utilizados para cumplir mil funciones diferentes”.

Y dice Jorge

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Tengo la sospecha que la lectura de la tarea crítica de Jorge Rodríguez Padrón es uno de esos privilegios que, trístemente, tal vez disfrutemos sólo los autores isleños y poquitos más. Jorge es un critico especial nada al uso de lo que uno suele encontrarse bajo esa categoría por ahí. Jorge es muy exigente con los autores que estudia, y, a su vez, con su manera de afrontar la su tarea como crítico, al punto de haber dejado expuesta en sus muchos textos una “poética de la escritura crítica” a la que es fiel, lo que me parece un caso casi único, al menos de este lado de la orilla del idioma español.

No tengo claro que Hilo de tres puntas, sea una conversación, tal como establece su subtítulo, y de acuerdo a la colección de la que este libro forma parte, pero sí creo que es un resumen y una muy buena introducción a las ideas de Jorge Rodríguez Padrón, autor del que recomiendo todo lo que por ahí pillen, entre otras cosas como sano remedio para la enfermedad poética que se conoce como “el afán por la presencia”. Hilo de tres puntas. Conversaciones con Jorge Rodríguez Padrón, lo firma Miguel Pérez Alvarado.

Aquí les dejo un par de fragmentos de lo que Jorge deja dicho en esa conversación ( y en muchos otros textos anteriores):

“Arte y moral no son distintos de la vida; por ello, responsabilidad supone entrega (compromiso) existencial, nunca disciplinada obediencia a un determinado orden, preservador, conservador”. Reivindicación moral que no es compromiso ideológico cosificado, “el viejo, estrecho, hipócrita concepto de engagement, que tanta fortuna hizo en los años de ocupación bélica, dura postguerra y no menos grave guerra fría. Hay que superar ese concepto y plantear, a partir de él, la recuperación del compromiso como creación, como apuesta de un creador cuya individualidad sea su dignidad, porque en ella reconoce siempre al otro; porque entiende la imaginación como libertad de una palabra zafada de la torpeza de los significados o negada a la simplificación de los eslóganes que vinieron a sustituir a las consignas, una palabra -en fin- empeñada en desplegar todos los sentidos posibles que, a partir de ella se generen.
(…)
O por último, el uso de la palabra demasía, con la que “quiero significar que toda labor de creación literaria ( o artística en su caso) no puede limitarse a trabajar con lo que hay de este lado del mundo, de la realidad; no puede retroalimentarse constantemente. Si quiere serlo, de verdad, tiene que atreverse aq traspasar el límite de lo sabido e indagar siempre en ese espacio de más que también es la realidad, y que también es la vida, la existencia, porque somos nuestra prolongación en lo posible; si somos conscientes de que existimos y andamos hacia adelante. Demasía que, naturalmente, engloba lo que se piensa, se imagina, se sueña; pero que – al propio tiempo – es pérdida, porque lo vamos dejando a medida que escribimos / vivimos, si queremos que estas dos cosas (escribir/vivir) sean la misma cosa, claro.”
(…)
“Yo no entiendo la escritura si en esa exploración hacia la demás no voy reuniendo en torno a lo que digo a gente que esté también perdida como yo, a la que le falte eso que yo estoy buscando. No utilizo el término comunión en el sentido religioso, tampoco en el sentido panteista. Yo creo que la poesía establece un espacio en comunión, un lugar al que venimos todos a ver si entramos en relación”. Por eso (lo dice desde el título de uno de esos ensayos más significativos) la palabra se entiende como palabra dada, palabra debida (de vida).

Construcción

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En estos tiempos idos de supuestas vacas gordas alimentadas con dieta de ladrillo se ha hablado bien poco de la matanza cotidiana de los accidentes de trabajo. Se ve que no tiene glamour el tema. Bien, fíjense lo que un poeta puede hacer con un accidente de trabajo en una obra. Chico Buarque de Hollanda:

Amou daquela vez como se fosse a última
Beijou sua mulher como se fosse a última
E cada filho seu como se fosse o único
E atravessou a rua com seu passo tímido
Subiu a construção como se fosse máquina
Ergueu no patamar quatro paredes sólidas
Tijolo com tijolo num desenho mágico
Seus olhos embotados de cimento e lágrima
Sentou pra descansar como se fosse sábado
Comeu feijão com arroz como se fosse um príncipe
Bebeu e soluçou como se fosse um náufrago
Dançou e gargalhou como se ouvisse música
E tropeçou no céu como se fosse um bêbado
E flutuou no ar como se fosse um pássaro
E se acabou no chão feito um pacote flácido
Agonizou no meio do passeio público
Morreu na contramão atrapalhando o tráfego

Amou daquela vez como se fosse o último
Beijou sua mulher como se fosse a única
E cada filho como se fosse o pródigo
E atravessou a rua com seu passo bêbado
Subiu a construção como se fosse sólido
Ergueu no patamar quatro paredes mágicas
Tijolo com tijolo num desenho lógico
Seus olhos embotados de cimento e tráfego
Sentou pra descansar como se fosse um príncipe
Comeu feijão com arroz como se fosse o máximo
Bebeu e soluçou como se fosse máquina
Dançou e gargalhou como se fosse o próximo
E tropeçou no céu como se ouvisse música
E flutuou no ar como se fosse sábado
E se acabou no chão feito um pacote tímido
Agonizou no meio do passeio náufrago
Morreu na contramão atrapalhando o público

Amou daquela vez como se fosse máquina
Beijou sua mulher como se fosse lógico
Ergueu no patamar quatro paredes flácidas
Sentou pra descansar como se fosse um pássaro
E flutuou no ar como se fosse um príncipe
E se acabou no chão feito um pacote bêbado
Morreu na contra-mão atrapalhando o sábado

Por esse pão pra comer, por esse chão prá dormir
A certidão pra nascer e a concessão pra sorrir
Por me deixar respirar, por me deixar existir,
Deus lhe pague
Pela cachaça de graça que a gente tem que engolir
Pela fumaça e a desgraça, que a gente tem que tossir
Pelos andaimes pingentes que a gente tem que cair,
Deus lhe pague
Pela mulher carpideira pra nos louvar e cuspir
E pelas moscas bicheiras a nos beijar e cobrir
E pela paz derradeira que enfim vai nos redimir,
Deus lhe pague

OK, está en portugués, pero eso a los habitantes del espacio LATOC no nos debería impedir disfrutar del poema en su lengua orginal, pero si alguien quiere una traducción, aquí la tiene.

Cae La Insignia

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Después de 10 años, La Insignia cierra. No por esperada me duele menos la noticia. Marcos Taracido lo explica mejor, seguramente, de lo que yo pudiera hacerlo:

La Insignia ya no sigue. Han pasado diez años desde su nacimiento, cuando la internet que ahora conocemos era sólo una promesa. Entonces La Insignia fue un diario pionero en muchos sentidos. Apostó por la elaboración de un medio en red que aunase cultura y política, o más exactamente, un medio que llegase a lo político a través de la poesía y la literatura. Creyó, además, en una identidad latinoamericana, y por ello portugués y español convivían sin fricción alguna, y por ello nacionalidades y culturas se mezclaban con fruición ni jerarquías. Más: partió desde la izquierda, pero desde una izquierda sin dogmas ni partidos, una izquierda crítica con la vieja izquierda de consignas y anteojeras. Y creyó en la independencia: de criterio, de ideología, del poder. Una independencia radical que generó, desde el principio, la calidad de sus textos y la adhesión de muchos, y provocó el vacío y el silencio de los otros. Y esa voluntad de autonomía y libertad, la fidelidad al afán de construírse sin lodos ajenos, determinó su fin: habrá que plantearse si es también el fin anunciado de todo medio que quiera transitar por esos mismos caminos.

Yo espero que, al menos, podamos seguir encontrando a Jesús Gómez en algún rinconcillo de la Red.

Dice Juan

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Ayer, de vuelta de Tenerife, leí un libro de esos escasos a los que sólo cabe criticar su brevedad. Se trata de “Todos somos periferia“. Las conversaciones de Daniel Barreto y Fernando Herrera con el poeta isleño Juan Jiménez. Este libro forma parte de una colección muy interesante, “La ruta de la memoria“, dirigida por Rafael-José Díaz.

Siento una profunda admiración por la obra poética de Juan Jiménez, a la que se une la sensación que he tenido, en las breves ocasiones en que hemos coincidido, de estar ante un hombre bueno, ante alguien sin trampas.

La obra poética de Jiménez, nacido en 1940 en el sur profundo de Gran Canaria se recoge en dos volúmenes: Itinerario en contra, que agrupa cinco poemarios escritos entre 1961 y 1975, y Epigramas, publicado en 1999. Suficiente para dejar una huella cuyos contornos atraen a algunos de los jóvenes poetas y estudiosos isleños con más agudo sentido crítico, como son Barreto y Herrera. Se ha hablado de la tendencia a la brevedad y a los largos silencios encontrable en muchos poetas insulares. No sé si eso refuerza o debilita sus obras, habría que estar a cada caso, pero un día me detendré en hablar de la contrafaz de esa actitud de contención, voluntaria o no, lo que llamaría “la obsesión por la presencia”, tanto o más peligrosa, me parece, que, en ocasiones, el silencio.

Ya les digo, se trata de un libro breve, que cae en media hora, y si reprodujera aquí lo que más me ha gustado de la conversación que recoge, casi sería una copia completa. Pero estos dos fragmentos no puedo reprimirme a compartirlos con ustedes:

Dice Juan Jiménez de su poesía:

Entonces fui, más o menos, colocando, como digo, haciendo mi pared con mis piedras. Y mira, la pared ha aguantado, no se me ha caído. Debe ser que acerté. A cada piedra hay que buscarle la caída. Todas las piedras tienen una forma de encajar en otra piedra, y vas levantando la pared. También es cierto que hay un término en el habla nuestra del sur por el que, cuando ves una pared, y miras, dices: “esa pared está parida”. Fíjate, pared parida. ¿Sabes lo que quiere decir? Esa pared se va a reventar, se va a venir abajo. Mira, por ahí tiene una corcova, esa pared está parida. Está parida, está mal hecha. No la hicieron a conciencia. Y el agua puede ir empujando la tierra y termina que la pared se pare, se cae. Pero bueno, digo esto porque creo que uno ha acertado. Yo lo atribuyo a que he acertado. Pues claro, si no tendría que decir que soy un genio, y yo no soy un genio. Yo no quiero ser un genio. Yo quiero ser de los de abajo. Pero creo que acerté, ern muchas cosas. En la manera de seleccionar lo que decía, lo que no decía, cómo lo decía… como digo, buscando las piedritas para hacer mi pared.

Y sobre lo que los conversantes llaman “hebraísmos no conscientes”, atención:

(…) le dije que, de no ser por el profetismo, la Biblia hebrea hoy sería un libro sagrado más. Yo creo que ha sobrevivido y está donde está porque creo que paso a paso, pueblo a pueblo, uno detrás de otro, todas las culturas han asumido que la Biblia hebrea es parte de su libro sagrado. Creo que la Biblia hebrea ha sido asumida como parte del libro sagrado por todos los pueblos que la han conocido. En la traducción que sea. O en el original, es igual. La frase de Tsvetáieva: “todos los poetas son judíos” creo que es por eso. Todos los poetas, todos los profetas, todos los poetas tienen algo de profeta, sea cual sea su nivel, lo consigan o no lo consigan. Por el mero hecho de ponerte a escribir (…) yo pienso que está ante un acto que presagia, independientemente de que lo consiga o no, que presagia algo desconocido. Y cuando digo “algo desconocido” estoy hablando de ese algo que parece ser que hay en el judio en general. Porque “hebreo” viene de “eber”, es el individuo que está al otro lado, tiene que atravesar “abar”, pasar al otro lado, pasar el río o lo que sea. “Eber” es el individuo que está al otro lado, una vez que ha atravesado algo. Y “eber” origina “ibrí”, el “ibrí” “jabiru/japiru”. Todo el que ha llegado después de haber atravesado, cruzado o transgredido algo es un “hebreo”, un “ibrí”… Tsvetáieva, qué gran mujer.