Un par de recomendaciones veraniegas

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… y, bueno, ya se sabe, entramos en ese extraño período de hibernación que suele ser el mes de agosto, y quería dejar aquí constancia de un par de descubrimientos recientes e la red que es algo que hace tiempo que no hago…

El primero es el blog El juego de la taba, de Elías Moro Cuéllar. Me ha parecido uno de los blogs de poesía más interesantes de los últimos tiempos, y en él, aparte de unos muy buenos poemas del autor, he encontrado el  de Szymborska que cierra esta entrada. Volveremos sobre este blog y su autor, inevitablemente…

Segundo:  Guinguinbali, una revista sobre actualidad africana hecha desde estas islas afroatlánticas, con una gran calidad tanto de presentación como de contenidos. No sólo trabajan las noticias del vecino continente, sino también  aspectos culturales e históricos.  Una referencia obligatoria.

Y tercero, seguramente conocen todos al Dr. Watson, veterano de Afganistan, recientemente retirado a Londres, donde las circunstancias lo han llevado a compartir piso y avatares con el consultor Sr. Holmes. Pues tiene un blog, como nos contó David en esta entrada. Estas formas de narrativas multicanal me llaman mucho la atención y en este caso (es la BBC, claro) está muy lograda. Muchas ganas de echarle el ojo a la sensación de la temporada televisiva en UK. SI alguien sabe cómo, que lo diga…

Y, para cerrar, como dije, un poema magnífico de Wislawa Szymbosrka, encontrado en el blog de Elías Moro. Vayan por la sombrita…

Fin y principio

Después de cada guerra
alguien tiene que limpiar.
No se van a ordenar solas las cosas,
digo yo.

Alguien debe echar los escombros
a la cuneta
para que puedan pasar
los carros llenos de cadáveres.

Alguien debe meterse
entre el barro, las cenizas,
los muelles de los sofás,
las astillas de cristal
y los trapos sangrientos.

Alguien tiene que arrastrar una viga
para apuntalar un muro,
alguien poner un vidrio en la ventana
y la puerta en sus goznes.

Eso de fotogénico tiene poco
y requiere años.
Todas las cámaras se han ido ya
a otra guerra.

A reconstruir puentes
y estaciones de nuevo.
Las mangas quedarán hechas jirones
de tanto arremangarse.

Alguien con la escoba en las manos
recordará todavía cómo fue.
Alguien escuchará
asintiendo con la cabeza en su sitio.
Pero a su alrededor
empezará a haber algunos
a quienes les aburra.

Todavía habrá quien a veces
encuentre entre hierbajos
argumentos mordidos por la herrumbre,
y los lleve al montón de la basura.

Aquellos que sabían
de qué iba aquí la cosa
tendrán que dejar su lugar
a los que saben poco.
Y menos que poco.
E incluso prácticamente nada.

En la hierba que cubra
causas y consecuencias
seguro que habrá alguien tumbado,
con una espiga entre los dientes,
mirando las nubes.

De Fin y principio, 1993
Versión de Abel A. Murcia

Rodolfo Franco: poemas visuales

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Nada como unos buenos videopoemas poemas visuales  para desabotagar la pesada cabezota que se nos suele poner en verano. Aquí tienen un par de Rodolfo Franco, pero no dejen de sumergirse en su colección:

Actualización: Rodolfo, amablemente, me corrige: lo de aquí arriba son dos de sus poemas visuales…  pero videopoemas (y de ahí mi despiste) haberlos haylos. Aquí están los de Rodolfo, que como dije antes., merecen mucho la pena.

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De millo y rabia

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Según dice la leyenda maya, los dioses crearon a los seres humanos de maíz, de millo, como decimos en Canarias (y dicen quienes hablan portugués). Millo tierno y dulce y millo seco para crear a mujeres y hombres. Estas gentes del maíz fueron territorio, campo de batalla de una de las confrontaciones más cruentas en los últimos años de la llamada Guerra Fría. De aquellas matanzas que aún gotean, de esas sociedades sin padres y madres, dirigidas por siniestros fantasmas supervivientes) surgieron, por ejemplo, las maras que tanto nos amedrentan actualmente.

Recordar esa guerra sucísima de los 80 en Centroamérica suele resultarle a algunos “como de” mal gusto, o, a lo más, una actitud punk, apreciable en su rareza y poco más... el olvido se vuelve consenso tiro de gracia; recordar y reconocer, algo “desestabilizador”.

Los días del maiz, de Miguel Angel García Argüez, es poemario breve y feroz recién editado por Baile del Sol. Surge, según cuenta el autor, de un viaje realizado hace unos años por el sur de México y Guatemala. Uno de esos viajes de los que no se vuelve, porque quien retorna es alguien diferente. Poemario breve, decía, y estructurado, me parece a mí, como una ceremonia, una misa rebenque que invoca los aromas de la resistencia, ese Maximón que mueve su ejercito de parias contra el olvido, como canta el poema que cierra el libro. Toda poesía tiene un factor ceremonial, requiere, si se quiere apreciarla, cierta tensión y atención: detención. Y en la liturgia a que nos invita Miguel Angel se recuerda el origen, se reclama la presencia de los dioses originales, se canta la travesía del dolor y se invoca, finalmente,a un dios de memoria y resistencia, todo ello a ritmo, porque Miguel Angel García Argüez tiene un oído privilegiado y educado para el ritmo verbal, lo cual en sí mismo le convierte en una extrañeza en el ámbito de una poesía española que tiende, con alguna frecuencia, a lo plano,  o que raramente sale del soniquete solemne o del conversacional.

Seguramente, los mismos que escriben poemas alrededor de su ombliguito metafísico o desde la geografía de aburridos bares europeos, considerarán este libro una especie de excentricidad por su temática y actitud. Para mí Los días del maíz es un libro relampagueante y extraño e imprescindible, no ya sólo porque apela a la memoria común (Porque los avatares de aquellas tierras, como los de Líbano, Palestina y otras tantas formaron, y aún forman, parte de un paisaje informativo y sentimental que podíamos llamar “las guerras interminables” que alimentaron los telediarios de varias generaciones hasta que se las decidió, si no resueltas, irrelevantes) porque contiene poemas que se tienen en pie y nos detienen, y, en algunos momentos pueden ponernos a bailar. Aquí unas muestras:

II (parte 1ª yuk’tan)

Caribe ha caminado
sobre dos patas altas
una hecha con las raspas de los peces
y la otra de pan y pedrería
.
Caribe es un perro
y una ola y un átomo
y un viento y una arteria
y un pez y un aeroplano
.
Caribe es la piraña
que vuela y es Caribe
la lágrima perfecta
de la tierra.

—–

IV (parte 1ª yuk’tan)

Oíd cómo resuena
la lluvia al caer sobre los pechos
de las niñas preñadas.

—-
VIII (Parte 2ª, Lakantún)

Hay una mariposa
En el ojo del cocodrilo
Un cocodrilo
En el estómago de la araña
Una araña
En el diente del jaguar
Un jaguar
En las escamas del pez
Un pez
En la piel de la culebra
Una culebra
En la cabeza del mono
Un mono
En el corazón del hombre
Un hombre
En el hocico del perro
Un perro
En el vientre del pelícano
Un pelícano
En el cerebro del gusano
Un gusano
En las alas del colibrí
Un colibrí
En los labios de mi amada

Antes de la religión

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Yo me senté pensando en escribir sobre otra cosa, pero llevo días con la historia de Sakineh Mohammadi Ahstiani, de la que supe a través de Amnistía Internacional, sobre el entrecejo, y hoy me encontré con este magnífico artículo de Bernard Henry Levy, que explica en breves párrafos su historia. No dejen de entrar en Free Sakineh y en la web de Amnistía,  y firmen, aprieten. Porque las barbaries que pensábamos enterradas asoman sus rejos donde menos se lo espera… Y, en ello estaba cuando, vía Laura Gioirdani, me encuentro este poema de Yaiza Martínez

Antes de la religión
dentro era afuera

hilandera del azar
misericordiosa
fina trenza de concatenaciones
misericordiosa
inmensidad que nos alberga
entre sus brazos oscuros

a manos llenas
disposición

Luego el abrigo ajado de la mujer que baja la calle al final
de una guerra
trastabillando
ante la inminencia del semen
sus labios estremecidos y amoratados

Me mira con grietas desde el ruido de sus tacones
en la calle sólo existen ella
y su gusto
por el hambre

Sin separar los labios
mastico la verdadera unión

escupo luz
bajo la tapa

ante los ojos de todos

Un poema de Berta Piñán

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encontrado en el nº 13 de la revista de poesía Nayagua. El poema original es en lengua asturiana, aquí reproduzco la versión en castellano, que, supongo, es de la propia autora. Atentos al poema:

A LA MANERA DE SZYMBORSKA

Llegados a este punto, quizá trodo tendría que ser más sencillo,
la palabra “luna” no debería nombrar más
que a la luna
y los ríos deberían seguir hasta su destino
sin inmutarse
por las metáforas.
Quizá la palabra “soledad” no debería
significar otra cosa que la ausencia
de acontecimientos
y la palabra “silencio” podría dejarse
solamente
para hacer callar los ruidos.
.
Quizá todo debería ser más
simple con la lengua, si vueltas
ni requiebros, quedarnos sólo
con dos o tres cuestiones
para seguir adelante:
un par de “porqués”, algún “no sé”.
Y después cerrar la puerta
que en este caso,
sólo debería significar
cerrarla.

Berta Piñán

Arrastrado por ola

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aquí sigo. Me digo que es una vez cada cuatro años… pero todas mis defensas chillan asustadas. En fin… que arrastrado por la ola, me sumerjo en la red buscando algo interesante que relacione poesía y fútbol, más allá de referencias clásicas, como la Oda a Platko, de Rafael Alberti, o los textos de Manuel Vázquel Montalbán (Gran y profundamente poeta, cosa que se olvida con cierta frecuencia) o de Galeano. Y me encuentro dos: un texto muy interesante de Nicolás Alberto González Varela: Pier Paolo Pasolini y el fútbol-poesía, y este magnífico poema de un autor chileno que, a cuenta de esto he venido a descubrir y sobre el que habrá que volver: Claudio Bertoni:

Veo una vacas
en una cancha de fútbol

dos pasan
rozando un palo

la tercera
es gol.

Bueno, no está mal dejarse llevar un poquillo, pero sólo un poquillo, ojo. Lástima, German, que la cita propuesta en la entrada anterior fallara por un pelo y un gol holandés en fuera de juego.

Gol de Uruguay

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La verdad es que soy muy poco futbolero yo, pero, vaya usted a saber porqué, tal vez por los recuerdos colgados del evento, o por su carácter casi lustral que de algún modo nos ritma la vida, llegan los mundiales de fútbol y me engancho inevitablemente, y acabo dedicando, por ejemplo, una tarde a algo tan apasionante como un “Ghana-Estados Unidos”, en fin, cada uno con sus taras…

En la Red me ha hecho gracia el seguimiento que está haciendo Casciari del campeonato como si fuese una serie de televisión, que es a lo que su blog se dedica habitualmente, y un texto sorprendente de Jesús Gómez Gutierrez en su Malasaña en pruebas, titulado Gol de Uruguay en el que en medio folio (electrónico) nos presenta el Madrid real y complejo de estos tiempos a través de una sabrosa estampa neocastiza (no te enfades, Jesús) con su bar, su tele y su final sorprendente, tan madrileños…

No se lo pierdan. Ah, Germán, nos vemos en la final ;-)

Madera de un sólo árbol

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Acabo de recibir (Gracias Antonio) el Madera de un sólo árbol, de Antonio Orihuela. Bien, voy a contarles algo sobre mi “metodología” (juas!) a la hora de leer un libro de poemas… Tengo la costumbre de leer los libros de poemas como si fueran una novela: empezando por el primero y acabando por el último. Por eso tal vez me gusten tanto los poemarios que tienen así sea un sutil hilo argumental. Bien, voy leyendo y, cuando algún poema me llama la atención, me obliga a detenerme, doblo la página por la esquina, para volver sobre él más tarde…Esa fea costumbre (la de doblar la esquina de la página) ha hecho que el hermoso librito (librito por tamaño, ojo, no por contenido) esté ya hecho unos zorros (Perdona, Antonio)… pero es que “Madera…” me parece el mejor poemario de Orihuela desde Tú quien eres tú.

Madera de un sólo arbol se susbtitula “Cuaderno de Nepal” y es un, a modo de álbum de fotos de un viaje del poeta. Y digo lo de las fotos (y no notas o algo así) porque aquí Orihuela no explica, no se extiende ni da su opinión -sí que la da, como no en Antonio- pero de una manera muy inteligente: con la mirada. Ve y cuenta/canta lo que ve… y algunas veces se deja arrastrar por un rumor que conecta aquellas montañas orientales, con la costa más atlántica de Europa, un rumor o una memoria olvidada de una raíz común.  Todavía no me lo he terminado, y ya he tenido que venir aquí a compartir un par de poemas de “Madera de un sólo árbol”, de muestra y animación a la lectura.

VI

Sí, suavemente desciendes,
igual que dan la bienvenida
los hijos de Katmandú,
la ciudad que creció
de un sólo árbol.
.
claro que,
¿quién si no
creció de un solo árbol?
.
Lumbini,
Uyuk,
Ur,
Lagash,
Urnamu,
Micenas,
Cnossos,
Tiro…
.
de un solo árbol
todas las espumas
que rompen en Cádiz.

X

Mundo al revés,
canta un molinillo tibetano.

XII

Cuánto color para todo lo vivo:
.
arrimado racimo de caricias,
risas de niño,
puestos de naranjas…
.
diminuto limón de la noche
extiéndete luego…
.
aún no está lista la cosecha,
aún quedan en los paños manojos de enebro,
alcancías sin dueño
sobre los regazos embozados
del hambre.

—-

LVII

El incendio se llevó el pueblo,
pero dejó intactas
las banderas comunistas
y el templo de Chandesvari,
.
preciosa dialéctica
en Banepa,
.
mientras se resuelve,
bailan los mendigos
por sus extremos.

Aguafiestas

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Sí, bendito aguafiestas, Don Jorge, dispuesto a mostrar la desnudez del rey y la trama tramposa de sus sastres, apuntando con el dedo donde más nos jode,nuestro delicadito ego de poetas, pero siempre de manera atinada. Si no quieren no le escuchen, no lean lo que tiene que decirnos, señoras y señores poetas, y todos contentos y felices y tal y cual… pero no digan que no sabían…

Aquí tienen su Palabras para una lectura necesaria (Qué ha sido de las vanguardias en la poesía española). Ya saben, quien avisa no es traidor. Aquí va un fragmento de preaviso:

Como nuestra historia, nuestra poesía continuaba su camino autocomplacida y orgullosa de mostrar su fidelidad a la lengua (y a la escritura por consiguiente) antes que al lenguaje; adaptada al canon dominante en cada caso y momento, repetía los mismos recursos expresivos, el mismo decir temático, las mismas consignas generacionales… Autosuficiencia provinciana, en realidad (…)

En vez de pensamiento que provocara una reflexión sobre el lenguaje —porque el lenguaje es el ser—, en vez de considerar la escritura poética como una forma de respiración, cosa de ritmo (pues la sintaxis es la semántica), se ha virado hacia la trivialización y la facilidad comunicativa que solicita nuestra sociedad de la información, malbaratadora de la palabra y que sólo le exige servir para algo, significar de acuerdo con los convenidos referentes: ni sugerir, ni entrar en los terrenos de la ambigüedad. Una escritura asertiva, que es la forma más fácil de desactivar la poesía, de hacer que contribuya al secuestro de los lenguajes por parte del poder.

Deducciones de la base

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Una de las voces más interesantes de la poesía joven española de que tengo noticia es la de María Eloy García, de la que ya recogimos este magnífico poema hace un tiempito. Me gusta esa capacidad para mirar (la mirada, la mirada…) de dentro afuera con agudeza, tan poco usual en la escritura poética española más dada a gravitar alrededor del ombligo del autor/a. En el texto siguiente se me confirma esta sensación. No sé si se trata de un poema, de hecho es un post, una entrada, de su blog – un po(st)ema, por tanto-. Lo cierto es que me ha resultado muy sugestiva su lectura de las deducciones de una nómina o un contrato de trabajo…, algo tan aparentemente prosaico y extrapoético. Aquí va:

LA PARASITOLOGÍA MODERNA

Me he detenido hoy en mi contrato, ése que me hace la vida y me destroza el amor y en el apartado devengos nada era interesante, pero descubro que no tengo valor de productos recibidos en especie como clavos, o tomillo, o cabeza de jabalíes.
Nada me da nada, yo doy siempre: no me pongo enferma, no toso, no protesto, pero pago. Después escribo, pago, leo y pago, pienso en lo que trasciende y luego pago contingencias comunes, qué bonito. Y luego escribo sobre una flor virtual secretamente recogida y mientras, alguien hace que pague todavía más secretamente y desde alguna ventanilla camuflada mi propio no hacer nada en el futuro. Compro el pan y pago la formación profesional de aquel que destrozará mis tímpanos con el taladrador. Pago, sin pensar otras deducciones tristes, mi base pequeña sujeta a retenciones como mis líquidos internos, como mi humor que tarda en explotar, en salir de su pago, en decir al mundo: bienvenido seas certeramente pagado, qué bien organizado estás para el dolor, los que creemos ser albergados albergamos y no sabemos aunque creamos saber. Somos el huésped y creíamos ser el parásito.

Dijo doña Gloria

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Fuertes:

ME MANIFIESTO EN POESÍA

Me manifiesto en poesía
para tardar menos
en deciros más.

Creemos que vuelve de alguna manera Doña Gloria. Hay que alegrarse.

Poeta

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de Daniel Macías Díaz en “Las aventuras de Imperio Sevilla

Nur narr, nur dichter.
Nietsche

Déjalo,
es inofensivo,
sólo apenas unas letras,
apenas manchas,
una rana en el pozo,
estrellas de la marea baja.

Hay una nueva banda en la ciudad

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Se llaman Lector Acróbata. Si pulsan en el enlace podrán escuchar algunos de su hipnóticos temas.

En uno de sus últimos cuadernos

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Deja dicho Don José María Millares el siguiente poema, se me descubren, hagan el favor:

Cuando
del aire respiro
y no te siento y no te escucho y miro y me voy
y huyo hacia el mar y me pierdo
y no te devuelvo los ojos
y soy la luz que se tiende de la playa y no te vuelvo
a mirar y en esa ola
me quedo y en el llanto que se ovilla
te llamo y si te miro
y no me pierdo es porque soy entonces
quien te llama
y te vive
           hasta morir.

Del cuaderno Celda Acuario( 2004) Cuadernos 2000-2009 Calambur, 2009

Toquitos Auden

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Auden es un autor que, a medida que leo textos suyos y sobre él mejor me cae, aunque como poeta no me acabe de llenar. Mi Auden favorito es el ensayista agudo, con esa educada socarronería tan británica para disparar cargas de profundidad que remueven las aguas de los consensos, incluso de aquellos que no se consideran tales.

Durante este curso he escrito algunas entradas sobre el “ecosistema poético”, sus costumbres y los cambios que el advenimiento de la sociedad red está provocando en esa pequeña comunidad (pueblo pequeño, infierno grande, dijo alguien) en la que tan bien nos llevamos. Dejo aquí los enlaces a esas entradas, en el orden en que fueron publicadas. Encontrarán repeticiones e, incluso, alguna contradicción o debilidad, me temo. Esas cosas que suceden, de alguna manera inevitable, en la confrontación de la escritura de un blog con los estímulos que se va recibiendo a diario, y con los que se mantiene, de algún modo, una conversación a veces un tanto informal.

Y he pensado que como cierre del ciclo que podría tal vez titular “La obsesión por la presencia”, nada mejor que algunos toques del Sr. Auden, que hace ya un montón de años, en su ensayo “El poeta y la ciudad”, dejo muchas de las debilidades de la poesía en las sociedades modernas de las que proceden las postmodernas nuestras, bastante bien diagnosticadas. Aunque hagamos como que no nos enteramos.

Aquí las entradas que antes dije:

La obsesión por la presencia.
Canon contemporaneo, el juego de estrategia.
Travesías un tanto malhumoradas.
Poesía resiliente.

y aquí, los toques que nos da el Sr. Auden, en El Poeta y la ciudad:

Sorprende en cambio que un porcentaje tan alto de los que no tienen talento especial para ninguna profesión elijan la escritura como una salida. Es lícito imaginar que algunos de ellos podrían considerarse talentosos para la medicina, la ingeniería y cosas por el estilo, pero no es así. En nuestra época, si un joven carece de talento lo más probable es que ya esté considerando que desea escribir. (Existen, sin duda, muchas personas sin talento para la actuación que sueñan con ser estrellas de cine, pero al menos han recibido de la naturaleza una silueta y un rostro bellos).

…..

Hasta hace muy poco, un hombre se enorgullecía de no tener que ganarse la vida y se avergonzaba de tener que hacerlo. Pero hoy, ¿existe acaso la persona que, solicitando un pasaporte, se atreva a presentarse como gentleman, aunque sea verdad que tiene algunas rentas y ningún trabajo? Hoy la pregunta “¿A qué se dedica usted?” significa “¿Cómo se gana usted la vida?” En mi pasaporte aparezco como “Escritor”; esto no me causa molestias con las autoridades porque los funcionarios de inmigración y aduanas saben que cierto tipo de escritores hacen mucho dinero. Pero si un desconocido me pregunta en el tren mi ocupación, jamás respondo “escritor”, por temor a que continúe preguntándome sobre la naturaleza de lo que escribo. Responderle “poeta” nos incomodaría a ambos, y ya que sabemos que nadie puede ganarse la vida escribiendo únicamente poesía. (Hasta ahora la mejor respuesta que encontré, conveniente porque mata la curiosidad, es historiador medieval).

…..

las llamadas “bellas artes” han pedido la utilidad social que alguna vez tuvieron. Luego de la invención de la imprenta y la alfabetización masiva, el verso perdió su utilidad mnemotécnica, su naturaleza de mecanismo transmisor del conocimiento y la cultura de una generación a la siguiente; y desde la invención de la cámara fotográfica, el dibujante y el pintor ya no son necesarios para la documentación visual. En consecuencia, se han convertido en artes “puras”, es decir en actividades gratuitas. En segundo lugar, en una sociedad regida por los valores de trabajo (y es posible que la Norteamérica capitalista respete más esos valores que la Rusia comunista) lo gratuito ya no es considerado sagrado —como lo fue en anteriores culturas—, ya que para el Hombre Trabajador el ocio no es sagrado sino una pausa en el trabajo, un instante para el descanso y los placeres del consumo. Cuando una sociedad como la nuestra piensa en lo gratuito, lo hace con sospecha (los artistas no trabajan, por lo tanto es muy probable que sean parásitos ociosos) o, en el mejor de los casos, lo considera trivial: escribir poemas o pintar cuadros son inofensivos pasatiempos privados.

….

Las nociones del art engagé y del arte como propaganda son prolongaciones de esa herejía, y cuando los poetas sucumben a ella me temo que es menos por conciencia social que por vanidad: sienten nostalgia de un pasado donde los poetas tenían estatus público. La herejía opuesta es otorgar a lo gratuito una utilidad mágica en sí misma, de donde el poeta pasa a considerarse un dios que crea su universo subjetivo de la nada; para él el universo material visible es nada.

….

En toda sociedad las posibilidades de educación son limitadas, y privilegian aquellas actividades consideradas importantes por dicha sociedad. En la cultura como la de Gales durante el medioevo, que consideraba a los poetas socialmente importantes, un aspirante a poeta era sistemáticamente entrenado (como en nuestra cultura un aspirante a dentista) y elevado al rango de poeta después de obtener altas calificaciones profesionales.

En nuestra cultura, un aspirante a poeta debe educarse solo. Es posible que pueda pagarse colegios y universidades de primer nivel, pero esos lugares sólo pueden contribuir accidentalmente y de manera asistemática a su educación poética. Eso tiene sus desventajas. Buena parte de la poesía contemporánea, incluso alguna de la mejor, muestra por momentos la incertidumbre del gusto, el desequilibrio y el narcisismo de los autodidactas.

….

Un poeta no se debe formar únicamente como poeta, también debe pensar cómo se ganará la vida. Lo ideal es un trabajo que no exija ninguna manipulación de palabras. Hubo una época donde los niños que se preparaban para ser rabinos también aprendían un oficio artesanal; de la misma manera, si los padres supieran que el niño se convertirá en poeta, lo mejor sería inscribirlo en una Sociedad de Artesanos. Lamentablemente no es posible saberlo de antemano, y con escasas excepciones, a la edad de veintiún años el aspirante a poeta no está calificado para ningún trabajo extra literario que no sea “mano de obra no calificada”. Para ganarse la vida, el joven poeta debe elegir entre ser traductor, profesor, periodista cultural o redactor publicitario. De estos trabajos, todos excepto el primero pueden resultar directamente nocivos para su poesía; y la traducción tampoco lo libra de una vida excesivamente literaria.

….

Hasta la Revolución Industrial la forma de vida de los hombres cambiaba tan lentamente que cualquiera podía pensar en sus bisnietos e imaginarlos como personas que compartirían sus mismas necesidades y satisfacciones. La tecnología, con su transformaciones cada vez más aceleradas, nos ha clausurado la posibilidad de imaginar cómo serán las cosas dentro de veinte años.

….

El artista, en consecuencia, ya no cuenta siquiera con la seguridad de que su producción pueda ser disfrutada o comprendida por la generación siguiente. No puede evitar el deseo de un éxito inmediato, con todos los peligros que esto implica para su integridad.

….

Para los griegos el ámbito privado era la esfera vital gobernada por la necesidad de sostener la vida, y el ámbito público la esfera de la libertad, donde un hombre podía revelarse ante los otros. Hoy el significado de los términos privado y público se ha invertido. La vida pública es la vida necesariamente impersonal, el lugar donde el hombre cumple su función social, y es en la vida privada donde puede manifestar su libertad personal.

En consecuencia el arte, especialmente la literatura, ha perdido su principal y tradicional sujeto: el hombre de acción, el generador de acontecimientos públicos.

….

El público no es una nación ni una generación, ni una comunidad, ni una sociedad, ni los hombres particulares que la conforman, ya que ellos sólo son lo que son a través de lo concreto. Ninguna persona que pertenezca al público se compromete verdaderamente; durante unas cuantas horas al día, quizás, pertenece al público; en los momentos en que no es otra cosa, ya que cuando realmente es lo que es no forma ya parte del público. Conformado por individuos en el momento en que son nada, el público es como algo gigantesco, un vacío abstracto y desierto que es todo y nada.

….

Un hombre tiene un olor personal característico que su esposa, sus hijos y su perro pueden reconocer. Una multitud tiene un mal olor generalizado. El público es inodoro.

Las masas son activas; destrozan, matan y se sacrifican. El público es pasivo, o a lo sumo curioso. No asesina ni se sacrifica. Mira, o aparta la vista, mientras las masas golpean a un negro o la policía lleva judíos a la cámara de gas.

El público es el menos exclusivo de los clubes. Cualquiera, rico o pobre, educado o analfabeto, amable o desagradable, puede asociarse. Incluso tolera una pseudo-rebelión contra sí mismo, es decir la formación de elites públicas en su seno.

….

El estilo característico de la poesía “moderna” es un tono íntimo, el de una persona dirigiéndose a otra, no a un gran auditorio; un poeta contemporáneo que eleve su voz sonará falso. Y su héroe característico no es el “Gran Hombre” ni el rebelde romántico, que producen hechos extraordinarios, sino el hombre o la mujer que, en cualquier actividad y a pesar de las presiones impersonales de la sociedad actual, logra adquirir y conservar un rostro propio.

….

El poeta no puede entender la función del dinero en las sociedades modernas, porque para él no existe relación alguna entre valor subjetivo y valor de mercado. Puede recibir diez libras por un poema que considera excelente y le llevó meses escribir, y aceptar cien libras por un texto periodístico que sólo le costó un día de trabajo. Si se trata de un poeta exitoso —aunque pocos poetas ganan suficiente dinero como para ser llamados exitosos, en el sentido en que puede serlo un novelista o un dramaturgo— estamos frente a un integrante de la escuela de Manchester, que opina a favor del absoluto laisser-faire. Si no tiene éxito, sino amarguras, es probable que combine fantasías agresivas sobre la aniquilación del orden presente con ensueños poco prácticos sobre la Utopía. La sociedad siempre debe cuidarse de las utopías planeadas por artistas fracasados sobre mesas de café y a altas horas de la noche.

Todos los poetas adoran las explosiones, las tormentas, los huracanes, las conflagraciones, las ruinas, las carnicerías espectaculares. La imaginación poética no es algo deseable en un estadista.

En una guerra o revolución un poeta puede ser un buen guerrillero o espía, pero es improbable que resulte un buen militar, o en tiempo de paz un miembro sensato de una comisión parlamentaria.

….

Una sociedad que fuera realmente como un buen poema, que encarnara las virtudes estéticas de la belleza, el orden, la economía y la subordinación de los detalles al todo, sería una horrorosa pesadilla. Dada la realidad histórica del hombre de hoy, una sociedad así sólo podría existir a través de la reproducción selectiva, el exterminio de los discapacitados físicos y mentales, la absoluta obediencia a su Jefe, y una enorme clase esclava escondida en los sótanos.

Viceversa, un poema que realmente fuera como una democracia política —lamentablemente no faltan ejemplos— carecería de formas, sería vacuo, banal y totalmente aburrido.

….

En nuestra época, la simple producción de una obra de arte es en sí un acto político. Mientras existan artistas que hagan lo que desean y piensan, aún si no es terriblemente bueno, aún si sólo atrae a un pequeño grupo de personas, ellos le recordarán a los gobiernos algo que necesitan recordar: que los funcionarios son personas con rostro y no cifras anónimas; que el homo laborans es también el homo ludens .

….
Traducción de Edgardo Russo. Pueden encontrar el ensayo completo aquí. Hace poco Galaxia Gutemberg publicó la selección de poemas y ensayos de Auden, Los señores del límite, cuyo editor y traductor fue Jordi Doce. Muy recomendable..

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