El constante movimiento de Ernesto Delgado Baudet

2 comentarios »

Pues empezamos bien…

Acabo de enterarme de que esté pasado fin de semana murió el poeta tinerfeño Ernesto Delgado Baudet, a los 49 años. Ernesto fue poeta de obra corta pero extremadamente afilada, creciendo, por así decirlo, como podía, sobre su feroz sentido autocrítico. Cuando yo era un pibe de Santa Cruz, con apenas 17 años, y empezando a asomar la cabeza en los territorios de la poesía, Sueños de Invierno, el primer libro de Ernesto Delgado Baudet, ilustrado por el más tarde amigo del alma, Lorenzo Croissier, fue todo un taponazo en la frente. Incluía poemas dedidados a las flipper, que reinaban entonces en los “vicios” de todas las ciudades, a los poetas Beat norteamericanos, a Mayakovski, Char…todo un universo por conocer en apenas diecisiete poemas.

Tras una larga temporada de silencio (ese acompañante fiel de los poetas isleños) Ernesto retomó la escritura y la presencia pública; en ese momento tuve la oportunidad de conocerle y coincidimos en varias ocasiones en lecturas organizadas por el Ateneo de La Laguna. Me pareció siempre una persona de una sensibilidad extrema (tal vez demasiada para la salud) que se abría sinceramente a su interlocutor, y de una amabilidad exquisita.Como dice tan bien Juan Carlos de Sancho “Había un dolor que le seguía punzando y una dulzura silenciosa que me enternecía”. Había vuelto a la poesía, y en los últimos tiempos se había lanzado a escribir narrativa.

Se ha ido muy pronto Ernesto…

Máquinas de juego

En un continuo palpitar eléctrico se suceden
relucientes esferas catacumbadas de vitalidad,
nacen con destellos combativos, a afrontar
la realidad del abismo, diabólico y pernicioso.
Golpean los muros explorando ignotas salidas
con gran sentimiento de voluntad, alentadas por
dedos que la impulsan una y otra vez, hasta
hacer sucumbir todas las dificultades impuestas
para lograr 85.000 puntos y alcanzar la gloria.
Regresarán al pulmón del engendro para alzarse
en el podium de los vencedores, seguidamente
renacerán con más fuerza, el objetivo es seductor:
UN CONSTANTE MOVIMIENTO

De vuelta

Sin comentarios »

Bien, la pereza es a veces una amante posesiva, pero ya toca volver a arrancar motores.

Ya saben que para mí, reminiscencias escolares reforzadas por los deberes paternos, el año, el curso, empieza a hora, curso, por cierto lleno de incertidumbres en más de un terreno, entra las que espero podamos navegar capeando los temporales con el mayor arte y fortuna posibles…

Así que extendemos la vela y arrancamos. No es frecuente que haga esto pero, de algún modo, viene al caso. Para abrir el curso, aquí va un poema de mi último trabajo, que, precisamente habla de velas y viento…

Una imagen para la poesía futura:

La vela
del navío solar Ikaros
extensa pero apenas visible
(más delgada que el más fino cabello)
sensible a las partículas de luz
.
que cruzan el sistema alborotando las colas de los cometas
.
Impulsado literalmente por la luz
cruza el velero el espacio
para en lo oscuro
en lo vacío
buscar
nos

Publicidad


Hablando de blogs en Nayagua

5 comentarios »

La revista Nayagua, editada por el Centro de Poesía José Hierro, ha creado una sección dedicada a los blogs y la poesía, y en el último número me invitaron a decir algo… y ya me conocen. La revista acaba de salir, y aquí tienen lo que dije. Muchísimas gracias a Carmen y al resto del equipo por acordarse de mi.

“-Cuanto más grande más estúpido “¿Esa la estrategia?-Dijo Laura ¿Qué le ocurrió al viejo divide y vencerás?
- No se trata de política. Se trata de tecnología. No es su poder lo que nos amenaza, es su imaginación. La creatividad procede de los grupos pequeños. Los grupos pequeños nos proporcionaron la luz eléctrica, el automóvil, el ordenador personal. Las burocracias nos dieron las centrales nucleares, los embotellamientos de tráfico y las redes de televisión. Las primeras tres cosas lo cambiaron todo. Las tres últimas no son ahora más que un recuerdo.”

Bruce Sterling, Islas en la Red

Esta cita forma parte, de algún modo, de la cabecera de Islas en la Red desde que arrancó en el ya tan lejano 2003. Si se me pregunta qué es un blog: la victoria de lo pequeño y cambiante. Pues no otra cosa es un blog: una herramienta de publicación electrónica sencilla, versátil y adaptable. Sin los blogs, Internet sería una aburrida tienda digital, un cibercentro comercial con sus rincones para charlar y hacer manitas incluidos, pero no, desde luego, un espacio para la conversación y para reflexionar en voz alta y compañía. En otros espacios de moda en la red, no se conversa ni se reflexiona: se ofrecen adhesiones, se nos pide que levantemos el pulgar, que nos hagamos fans…

Islas en la Red es un blog de poesía, esa actividad invisible que, sin embargo, genera un entramado de complicidades que se extiende como una enredadera sobre la estructura digital. La poesía interesa a una minoría, ya se sabe, pero una de las cosas interesantes de La Red es que hace que las minorías se articulen en el espacio y se descubran inmensas. Un blog sobre poesía en tiempos de desazón y cambio, esto es: no hay mapas para el futuro, y sin embargo, sentimos moverse el tiempo hasta el punto que tal vez el famoso futuro sea justo lo que dejamos de hacer hace un fin de semana. Y es un blog personal, quiero decir: nunca ha renunciado a su condición original de “diario en línea” y contradictoriamente íntima y abierta que caracterizaba a la mayoría de los blogs en sus comienzos. Así que aquí no hay escuela, ni densa labor crítica, ni plan preconcebido. Hay un tipo hablando de poesía, de la que lee, de la que escucha, de la que ve, de la que cruza cotidianamente y de la que irrumpe al trancazo, y a veces de las personas que la hacen. Hablando con unos quienes imaginarios, que en ocasiones se personifican a través de un comentario, de un hilo que acaba siendo lazo, otra nudo en la Red.

De julio de 2003 a abril del 2010 van casi siete años. Eso empieza a ser un pedazo importante en la vida de uno. Importante para uno, claro está. Vida en marcha. Eso es una ventaja del blog frente a libro. El libro, una vez publicado, hecho papel, es una foto fija. Pienso en el libro “Islas en la red. Anotaciones sobre poesía en el mundo digital”, que vino a publicarse en 2008 y que tuvo su origen en el blog, y no puedo evitar sentirlo como una instantánea de un tiempo y un ciber-espacio, que todo sigue avanzando y que el río no se detiene.

Me interesa mucho cómo la poesía vive en los recientes contextos digitales. Cómo utiliza estos nuevos espacios para comunicarse, extenderse, enredarse, y cómo de ello surgen nuevas formas de escritura, de decir poético. Y he tratado de seguir esa evolución y tomar notas. En cierto modo es inevitable la eclosión de la poesía en una Red que, de hecho, se construye sobre lenguajes (el HTML, php, etc…) . Me parece que la dimensión poética forma parte de la naturaleza íntima del lenguaje, de esa habilidad que adquirimos en algún momento del proceso evolutivo de la especie: se dice que es posible que el primer lenguaje humano fuese canto, porque el canto ata con mucha eficacia la memoria, y la memoria es esencial para comunicarnos, pensar, sobrevivir. Si la red está construida sobre lenguaje (de poco serviría el tejido de cables que une nuestros ordenadores si no tuviéramos lenguaje, si no tuviéramos qué y cómo decir para ser inteligibles), la poesía brota, inevitable, y, en ocasiones, con algo de estímulo, hasta las máquinas cantan.

Y de estas cosas hablo en Islas en la Red, y del poema que leí esta mañana y me dejó suspendido en el aire, y del libro de poemas en que un autor, una autora se la juega y arriesga y se sale de los caminos trillados y formalmente aceptables, y de los encuentros dulces y físicos cuando se producen… de las sorpresas.

Qué blogs sigo… incluso constriñéndome a los que hablen o tocan la poesía…un montón. De hecho, uno de nuestros trabajitos en la red fue crear la Enredadera de poetas bloggers,donde hay más de un centenar de blogs de poetas, editores de poesía, revistas, etc… cuyas actualizaciones pueden seguirse desde ese único sitio; pero reduciendo y siendo injusto, porque temo dejarme alguno/s: los blogs de los poetas hermanos de La Palabra Itinerante, el blog de Vicente Luis Mora, que cuenta además con una comunidad de conversadores muy interesante, el de Jordi Doce, el de Viktor Gómez, el de Germán Machado, el podcast de Sopa de poetes…acabo de descubrir uno muy bueno sobre literatura y poesía electrónica…, pero tengo que confesar que en mis lecturas online me pasa lo mismo que en las desconectadas: mis blogs de referencia y lectura diaria, o casi, no son sobre poesía. Tengo una curiosidad infinita por muy diferentes temas, bordeo a veces, casi, el síndrome de déficit de atención, y ahora, gracias a la Red, sólo somos Islas si queremos.

Las Palmas de Gran Canaria, Marzo 2010

Regalos

1 comentario »

Llego a mi casa tras un día pestoso (más duro que trabajar es a veces darte de narices con lo absurdo) y sobre la mesa de la cocina hay un hermoso paquete esperando a que lo abra (más bien que destroce el envoltorio). Mis amigos de La Palabra Itinerante me han enviado un cargamento de poemas y sonidos. Cojo uno de los libros, lo abro al azar y me encuentro con este poema-propuesta-plan, que me viene como encargado:

MANTENDRÉ ALEGRE EL RUMBO
como esos marineros legendarios
que se ataban al timón
y dejaban que la lluvia
el viento
y el oleaje
les golpearan sin apenas bajar los párpados–

Este poema pertenece a DISTANCIAS, poemas de los océanos zigzagueantes, de Pedro del Pozo. Los Reyes de Oriente (desde mi posición geográfica, cualquier punto de la penúnsula es oriente…) llegaron en Junio.

Una entrada oportunista

Sin comentarios »

Ayer escuché la muy interesante (y divertida) entrevista que los amigos de Sopa de Poetes hicieron a Ignacio (Nacho) Escuin. Hablaron de varias cosas, de poesía, de fútbol, y se puso sobre la mesa en qué se parecían ambas actividades, y en la conversación quedó en el aire qué sería el gol en poesía. Me atrevo a proponer algo: el gol es el hallazgo, eso que hace que el libro se te escape de las manos porque necesitas coger aire para asimilar la maravilla de una imágen, o la pelota de tenis que se te traba en la garganta al tratar de leer un poema en voz alta, porque la carga emotiva que le pones te puede. (Juan Gelman dice en esta entrevista en la revista Agulha que la lectura de poesía es autobiográfica. No se puede explicar más breve ni mejor).

Y los hallazgos son como los goles, escasos, salvo que juege Messi, claro.

Y enganchando, con esta temática poético-futbolera, les cuento. No soy muy de fútbol yo, quienes siguen este blog saben que a mí el deporte que me pone los pelos de punta (en ocasiones, en otras me acompaña la siesta, pero ah, qué ocasiones) es el ciclismo. Pero resulta que me ha salido un hijo culé (feroz, enfermízamente -en mi opinión- culé) qué la vemos a hacer. Y al él, Jorge, le dedico este poema que escribí hace un tiempo y que ahora, oportunistamente, comparto con ustedes, porque, aunque, como digo, no soy un futbolero, sí creo saber cuando hay belleza en algo… Estuve a punto de leerlo en octubre en Valencia, porque un poeta debe a veces conocer el riesgo ;-) , pero, que quieren, no me atreví.

Y aquí les va:

Barça 2009

Hay dos maneras básicas
De simplificar un juego de infinitas opciones
(un objeto en movimiento / veintidós pares de piernas diestras /zurdas /
22 cerebros sin contar a los técnicos /el clima / el público / la prensa / el estado del
césped… )

La épica de la cabalgada sin freno
Contra el área enemiga
la de la resistencia enjuta en la última línea de defensa

y la lírica de devolver al juego
su raíz infantil         al rondo

pasar la pelota rápida y felizmente
todos tocan y pasan todos juegan y al final
en un relámpago imprevisto
explota la alegría contra la red

y es la fiesta

Poesía resiliente

6 comentarios »

La palabra “resiliencia” se ha puesto de moda y se oye en diferentes ámbitos, para no volvernos locos, aquí va una microdefinición concentrando la que realizan mis amigos indianos: resiliencia: resistencia ágil. O de otra manera: resistencia del agua, distinta a la de la roca. (Be water my friend, que dijo aquel…).

Mis amigos indianos aplican el concepto de resiliencia en particular a las redes sociales, y por eso mismo he preferido traer aquí su definición frente a otras, para hablar de la poesía, o mejor dicho, de la manera en que la poesía, los poetas, tratan de hacerse presentes en los últimos tiempos.

Todo esto viene a cuenta de un artículo en el diario El País, que, a su vez, parece derivar de la recepción de un puñado de antologías de poesía española joven recién publicadas, entre las que no podía faltar la obligatoria villeniada. Léanlo y saquen sus propias conclusiones.

Y de algún modo, que trataré de que no parezca muy absurdo, enlaza con lo que aquí comenta David de Ugarte, sobre la renuncia de Suso de Toro a la escritura “profesional”. Vamos allá.

Posiblemente cualquiera del gremio podría estar de acuerdo con esta frase atribuida a de Villena en el artículo de referencia: ““Pero no nos engañemos, y citando a Octavio Paz, la poesía sigue siendo un rito de las catacumbas. Quizá muchos poetas han aceptado el territorio de las minorías y no les importa ser sólo leídos por unos pocos fervorosos, pero la realidad de la poesía es precaria y terrible en una sociedad que ha impuesto los valores de mercado sobre los de la cultura. Este es un país singular en el que se produce mucha cultura y se consume muy poca y la poesía la leen cuatro gatos y para ser publicada está condenada a las antologías y los premios”.

Y, sí, así lleva siendo desde hace mucho tiempo, y así le gusta a algunos, por otra parte, que han conseguido las llaves de las antologías y los jurados. Por eso, tal vez, noto cierto estupor ante el brote de escrituras y de actividades públicas relacionadas con la poesía puestas en marcha por autores y otras gentes que no se resignan al modelo descrito y que levantan alternativas propias, frágiles, pequeñitas, pobres ellas, utilizando Internet como medio y espacio para desarrollarse, entre otros. De algún modo, la poesía (pequeños editores, poetas, lectores, amigos, etc…) se ha convertido en una dinámica red social, con sus nodos de referencia y un mar de flores, o una enredadera, si se prefiere, de iniciativas, de las que va surgiendo, a pesar, o, perdón, gracias a un cierto y bendito amateurismo, un nuevo tejido editorial y una comunidad lectora. Una red social pequeña,una comunidad minúscula si se la compara con cualquier agrupación de peñas futboleras o de fans de la Fórmula 1 y otras formas absurdas de perder el tiempo… pero que va extendiendo sus hilos por la geografía digital y física.

¿Una red resiliente, capaz de adaptarse a las presiones del exterior: económicas, materiales, prebendas apetitosas, etc? Habrá que irlo viendo, pero, por ahora, esa comunidad de poetas-lectores-poetas-lectores va agotando pequeñas tiradas, llenando reducidos locales, alimentando conversaciones distribuidas, va dando a quienes escriben poesía la sensación de que, efectivamente, hay alguien ahí afuera, poquitos y poquitas, pero alguien hay. El/la poeta va sabiendo que existe una cierta comunidad lectora/opinadora/reelaboradora alrededor de la poesía, que no está solo (o muy solo).

Evidentemente, esto no da para comer ( o para comer “bien”), pero es que la actividad vinculada a la poesía lleva sin dar de comer desde mediados del siglo XIX o más atrás. No ha habido best sellers en poesía, salvo en términos acumulativos en el tiempo. Los versos del Capitán de Neruda, salieron en Roma en una tirada de uno 500 ejemplares y bajo seudónimo, un número similar correspondió a la primera tirada de Azul-Prosas profanas de Rubén Darío, Antonio Machado no dejó sus clases en el instituto para vivir de sus derechos de autor, ni Gil de Biedma su puesto en aquella tabacalera, y Gloria Fuertes desarrolló una potente escritura poética “adulta”, mientras trataba de sobrevivir con la sobreexplotación de sus versos para niños…y tantos otros ejemplos se me vienen a la cabeza, así que esto no es ninguna novedad, vamos a dejarnos de chorradas. ¿Debemos valorar una obra poética en función de sus ejemplares vendidos o del nivel de vida adquirido por el poeta gracias a sus poemas? No parece, creo.

Resistencia ágil, desde bases frágiles, cañizos que se quiebran pero que son sustituidas por brotes nuevos, tal puede ser el mapa de la poesía española joven en tiempos de redes. Muchas ganas de echarle una leída a Poesía española última: posmodernidad, humanismo y redes, de Martín Rodríguez-Gaona.

Y ahora, aquí va la cambiada al texto de David ¿El fin del autor?, escrito a cuenta del anuncio de Suso de Toro de que deja la escritura profesional. Tengo la sensación de que en su enredadera, acostumbrada a la pobreza humilde, la poesía resiste, pero que la figura del escritor-conciencia-de-su-sociedad, lo que antes llamábamos “intelectual”, ve cómo se le siega la hierba bajo los pies, que tiene que compartir espacios que resultaban sacrosantos con los literatura pulp de consumo, que, además, exige reconocimiento como “alta cultura”, y que tiene la sensación de escribir ante una vociferante masa de opinadores que ya no guarda silencio atento al autor. Muy duro: “El autor hasta ahora se mostraba expuesto a una multitud anónima pero silenciosa que recibía su trabajo. Ahora esa multitud habla, opina. En ese runrún de voces hay voces que construyen y otras que destruyen, que linchan. Incluso le discuten al autor que tenga derechos sobre su propia obra.”. Fuera de las librerías a empujones de bestsellers, autoayudas, libros de recetas de cocina y trucos inaflibles para volver a tu pareja loca en la cama…cada vez más fuera de los suplementos literarios, que van adquiriendo un sospechoso parecido con los catálogos que publican las propias editoriales… no encuentran asiento tampoco en la Red, donde todo el mundo habla…lo que llama de Toro “El espacio homogeneo de la Red”.

Pero es que la Red es cualquier cosa menos un espacio homogéneo, se ve así “desde arriba”, lo cual ya es una toma de posición; la Red es tremendamente heterogénea y es muy probable que la experiencia que yo tengo en Internet sea radicalmente distinta de la que tiene la persona de al lado. Aquel lee, el otro ve vídeos chorras, el de más allá sólo entra en la prensa digital y aquel otro no sale de los blogs de sus amigos. Y hasta ahora, esta heterogeneidad ha soportado todos los intentos de uniformización en forma de rankings, meneames, facebooks, etc. En la Red no es que no exista el autor, como dice Suso, y que me perdone las confianzas, lo que no existe es esa otra famosa abstracción llama “el público”.

Y tal vez al autor de narrativa que no quiera escribir novelas sobre misterios templarios y/o masónicos, conspiraciones esotéricas o blandenguerías varias, deba pensar en ir buscando o construyendo su propia comunidad, renunciando a “el público” abstracto, para buscar a “sus iguales” tal vez no en la escritura (no hay “iguales” en la escritura), pero sí en la lectura, en cuanto comunidad de intereses. Recuerdo que antes se distinguía entre literatura mainstream (la “seria”) y la literatura de género, alimentada por grupos de activos fans (El caso más paradigmático es el fandom, surgido alrededor de la ciencia ficción). La literatura “seria”, era merecedora de los textos estudiantiles, de las críticas literarias, de la atención de los medios genéricos y de la del lector “medio”. Pues tal vez ahora esa escritura con vocación de transcendencia más allá de lo estrictamente comercial sea un asunto de minorías, y si es así, como creo, más vale que vayan poco a poco construyendo su comunidad, y la Red puede que sea la solución para eso, no el problema.

Y más y más…

Sin comentarios »

Vaya con la primavera, qué manera de florecer libros, no hay quien siga el ritmo… De la Familia Itinerante, nada menos que tres novedades a las que ya hambreo echarles ojo. La primera la de Miguel Angel García Argüez; si conozco a alguien con oido para el ritmo verbal es Miguel Angel, capaz de fajarse en la zona cultista y con la misma salir  a la línea de tres de lo popular  a colocar el triple decisivo. La primera vez que le escuché decir sus poemas en el Ateneo de La Laguna, ya me dieron ganas de degollarlo (la envidia es así, mala,mala,  muy mala…) pero años de educación castradora me lo impidieron. En Baile del Sol acaba de publicar Los días de maiz. Aquí va la portada y un poema de avance:

VIII

Hay una mariposa
En el ojo del cocodrilo
Un cocodrilo
En el estómago de la araña
Una araña
En el diente del jaguar
Un jaguar
En las escamas del pez
Un pez
En la piel de la culebra
Una culebra
En la cabeza del mono
Un mono
En el corazón del hombre
Un hombre
En el hocico del perro
Un perro
En el vientre del pelícano
Un pelícano
En el cerebro del gusano
Un gusano
En las alas del colibrí
Un colibrí
En los labios de mi amada

Y más… la editorial Renacimiento ya ha puesto en la calle Para nombrar una ciudad, de David Eloy Rodríguez, sobre el que no voy a insistir porque ya he hablado alguna vez de él (y volveré, eh, no lo duden)…

y aquí el poema abrebocas, para que entiendan las ganas que tengo de echarle los dos ojos a este poemario,un  poema muy oportuno en estos momentos de histeria:

TIEMPOS ESPLÉNDIDOS EN LA MISERIA

Ellos siguen las raíces hasta la savia bruta,
tratan de no ser serviles a la tristeza,
viven sin tregua, para ser.
Si contemplan un rato una manzana
piensan en el corazón de la manzana;
si conocen a cualquiera le piden
que nunca permita que se ponga el sol.
Este instante es su única posesión cierta:
su vida es imposible de fotografiar.
Con ellos se aprende lo difícil:
la alegría en la respiración, el desafío
de amar en aventura, el deber de vivir,
ese emblema, esa audacia.
En plena ruina, a todo sol, nos vamos muriendo.
Poco a poco, o rápidamente, nos vamos muriendo.
Ellos igual también se mueren, es posible,
pero de otro modo, de menos muerte.

Y para terminar, Miguel Angel, David Eloy y José María (Gómez Valero) acaba de ver publicado un libro que me despierta mucha curiosidad: un libro de cuentos dirigido al público infantil, editado por Cambalache, de título Este loco mundo.

Así que a mis amigos Itinerantes no hay crisis que los tumbe, ni se han sumado a la terrible huelga de poetas que ha bloqueado el país. Su agenda de presentaciones, enloquecida, y yo  tengo muchas ganas de verles…

Travesías un tanto malhumoradas

Sin comentarios »

Rafael José Díaz, uno de los poetas canarios más interesantes de las últimas hornadas abre blog. Y lo abre con una filípica tremenda sobre el estado de la poesía española actual, en particular la joven. Y… bueno, desde mi tal vez cómoda posición de intruso, no he podido evitar que se me levante una ceja. Me ha sorprendido el tono de la entrada en un autor que, por otra parte, va viendo su obra publicada en alguna de las editoriales de referencia.

A ver, no sé si el diagnóstico de Rafael-José es acertado, no tengo ante mí el mapa de toda la poesía jóven y no jóven escrita en España y recientemente publicada, aunque sí es verdad que algunas cosas sí que veo y no me acaban de gustar, y ya hablé de ello en alguna ocasión anterior… pero no creo que ahora la república de las letras se gobierne con mañas muy diferentes a las que forman parte de su tradición centenaria. La de la poesía, como nos recordó José Emilio Pacheco hace bien poco, es orden mendicante y hace ya tiempo que los viejos mecenas fueron sustituidos por las diferentes administraciones y su tejido de fundaciones, editoras públicas, etc. Pero nada de esto es una novedad.

Como tampoco lo es que de cuando en vez algún suplemento semanal de algún períodico con pretensiones realice un reportaje, lleno de fotos y vacío de poemas, sobre la nueva hornada de poetas jóvenes (y guapos/as, si es posible). Y, oye, a todos nos gusta salir en la foto, como dicen que dejó dicho para la historia don Alfonso Guerra. Tampoco aquí veo la novedad, esto es así desde los tiempos de la movida madrileña y, seguramente,  antes.

Como tampoco es novedad que los contemporaneos consideremos que lo que no escriben mis amigos de cuadrilla literaria es basurilla propia de un parnasillo de logreros pretenciosos.

Rafael-José habla en su entrada del espacio del poema. Tengo para mí que el espacio del poema es el lenguaje, lo que así de entrada suena muy formal y académico… pero es que, amigas y amigos, los seres humanos estamos hecho de lenguaje: en el lenguaje trabajamos, en el lenguaje nos insultamos, en el lenguaje follamos, con el lenguaje nos explotan y explotamos y en el lenguaje nos emborrachamos. Somos bichos que hablan, dicen y se dicen… y nunca he entendido esa actitud de que la poesía “es otra cosa”, que deba regirse por reglas ajenas a las propias del ser humano;  que se trate de un “mundo” diferente, en lo que al comportamiento de las personas  se refiere,  al de otras formas de arte, o al comercio o a la industria…me parece una ingenuidad.

El poema, cuando es un buen poema, genera una fractura en ese mundo de lenguaje, una fractura por la que asoma lo oculto, lo no dicho o lo enterrado en toneladas de palabras manoseadas, por el que brota la sorpresa de una mirada nueva, y por tanto conflictiva. Pero el poema no es un espacio al margen o autónomo de nuestro espacio cotidiano de lenguaje. Otra cosa es que, si hay suerte, lo rasgue un poquito…para que corra el aire.  Pero los poemas los escriben o dicen personas acuciadas por los mismos deseos, rabias e intereses que cualesquiera otras, aplicados, en este caso, al pobre negocio de la poesía.

Ya lo dijo Discépolo: “Siglo XX,  cambalache / problemático y febril. / El que no llora no mama / y el que no afana es un gil”. Pues igual pero en los comienzos del XXI (“(¡En el quinientos seis / y en el dos mil también!”)…

La alternativa, como el incendio del que hablan mis amigos Itinerantes, crece por los márgenes, en un entramado de iniciativas editoriales pequeñas y de modestos circuitos organizados por personas que saben a ciencia cierta que esto de la poesía no da para vivir o, al menos, para vivir confortablemente, (aunque si pueda dar para merendar, y una merienda bien aprovechada da de sí…).

Yo le recomendaría a mi amigo Rafael-José que se lo tome con calma y cierta sana distancia, y que en baja voz diga aquello de don Antonio: “A mi trabajo acudo / con mi dinero pago…”

Y bienvenido a la blogocosa… ;-)

Ey, estoy aquí, bajo la arena….

3 comentarios »

¿Les he dicho alguna vez que ODIO la calima?

Islas al aire de la Red

Sin comentarios »

Cualquier persona que escriba ve la publicación de un libro suyo como un acontecimiento muy especial, público e íntimo a la vez. Cuando tiene el libro en sus manos el autor/autora no puede evitar sentir una especial felicidad, pero a veces resulta que ese breve momento de alegría no deja de ser, de alguna manera,  un espejismo… porque no hay forma de encontrar ese recién publicado libro en una sola librería, siquiera las de tu ciudad. ¿Que cómo es eso posible? Pues sucede.  ¿Explicaciones?, pocas y malas.  Descubres que, en ocasiones, la edición y distribución de libros es otro universo con leyes arcanas.

Bueno, pero esta la Red. Para mí, soltar  Islas en la Red. Anotaciones sobre poesía en el mundo digital era un acto de simple coherencia, habida cuenta de que se trata de un texto nacido  en Internet, en este blog,  y cruzado, por tanto,  de hipervínculos, referencias, contextos electrónicos. Es un texto-red, de algún modo. Y de esa suelta derivan sorpresas, por ejemplo su más de 3000 descargas (no soy un iluso, sé que hay gente que le dan al botón de descargar sin pensárselo mucho…pero da gustito), y cosas como encontrarte conque alguien se ha metido el trabajo de “convertirlo” a un flash legible estupendamente desde el navegador. (Yo no soy muy flashero, no es un formato ni libre ni accesible para personas con discapacidad que acceden desde navegadores adaptados, pero oye, muchas gracias)… o que, vaya usted a saber cómo, resulta que el libro (el físico, de papel, con sus buenas tapas y una presencia bien chula) puede adquirirse desde Amazon. Esto es, que por un módico precio (del que es más que probable que no vea un ochavo), pueden adquirirlo doquiera que estén… ;-)

Cosas que pasan por soltar las Islas al aire de la Red.

Dice don Jose María

Sin comentarios »

Ayer me vine a hacer con el Cuadernos 2000-2009 de José María Millares Sall, que recoge la última obra poética de este autor imprescindible del que hemos hablado aquí en alguna otra ocasión , y cuya presencia física perdimos justo el año pasado (sospecho que su presencia poética acaba justito de empezar).

Estoy seguro de que no puede ser correcto ponerse a hablar sobre un libro cuando apenas acabo de terminar su prólogo, un breve pero intenso texto donde Millares nos habla de la génesis estos últimos cuadernos, y de su actitud ante la poesía, de una vitalidad rabiosa a los 88 años cumplidos. Pero no puedo evitar compartir con ustedes algunos fragmentos de esta introducción, tan emocionante como inspiradora. Así que les dejo con Don José María Millares. Sobre sus cuadernos seguro que hablamos más adelante, aunque difícil será encontrar algo que añadir…

Una escritura que se va haciendo y va tomando cuerpo, a medida que la luz se expande: signos que se derraman sobre la mesa de la escritura. En el aire flota una nube, líquidas burbujas, palabras que estallan e invaden la soledad del vacío. La palabra nace y se teje en la urdimbre de la telaraña del idioma. Lenguaje sólo del sonido. Sugerencia viva donde nace el envoltorio de un dolor que sin sentido se adueña del interior que habita. El sonido no explica, acude a nosotros a través de los sentidos, poros de partículas sensoriales. Sólo habla sugestivamente de aquello que lo envuelve. Nos encontramos ante la respiración de la palabra. (…)

El poeta ama la oscuridad y acude a ella como el niño a su rincón favorito, no a la oscuridad física que escucha el rodar de los ojos, que busca queriendo alcanzar la altura de otros ojos, la corteza con que viste el árbol; penetrar en los verdes edificios donde se construyen sus bosques. (…)

Particularmente, el ser que me habita, que sufro como hombre y como niño, es un ser extraño, solitario, amante de la luz y su sonido, de la palabra y su sonido, del amor y su sonido: un sonido que ama el sonido de los sonidos, un vuelo que sólo escucha cómo vuelan los sonidos; y la poesía, la que escribo, no es otra cosa que un sonido dentro de otro sonido… En fin, que gracias a mi avanzada edad, me he convertido en un terrorista del pragmatismo y, por qué no decirlo, en un ser libre que ama eso que tan difícil nos lo pusieron durante tantos años y que, por fin, ya podemos decirlo, se llama dignidad

Oliendo a transparencias

Sin comentarios »

Nada para empezar el año que una vuelta a olisquear las raíces, a mordisquearlas a ver si nuestro paladar se ha ido volviendo más sutil, o si, por el contrario, se ha abotagado…

Así que para empezar este redondo (curvo, por tanto) 2010, traigo aquí, a modo propiciatorio, el poema Primero las Transparencias Fugadas de Pedro García Cabrera, poemario escrito en 1934 y que, de alguna manera inaugura una manera de ver y decir la isla. Disfrútenlo.

el aire entraba en mí sin encontrarme.
en el globo cautivo de mi pecho
me contaba las islas invernadas,
las agudas piteras, los barrancos,
los desmandados mares sin adioses.
y persiguió los pozos de las venas,
las galerías de los instintos,
las puertas de las cámaras vitales.
y se marchó de mí sin encontrarme.
yo me hallaba tan hondo y tan espejo
que era invisible al aire.

Curvas para el 2010

Sin comentarios »

Bueno, es Primero de Enero de 2010. El año pasado empezó con mala pata (en sentido literal, me hice una rotura fibrilar que me tuvo un mes quietito) y en enero de 2009 este blog sufrió su crisis más aguda desde que empezó, allá por 2003 (Rayos, como pasa el tiempo…), pero resultó ser un año estupendo en lo personal. En el lado poético fue el año de Cerval (aunque espero que este lo sea aún más), el año en que se abrió, por fin, La Casa Transparente donde tuvimos visitas como Margareth Randall, Antonio Méndez Rubio y a toda la troupe de La Palabra Itinerante (loquitos estuvimos buscando transparentes sillas…), el año que finalmente se publicó La marcha de 150.000.000… Año de pérdidas, también: Arozarena, Millares, Diego Jesús Jiménez,Ullán, Viñals
Y el año en que empezamos a plantar la enredadera de poetas bloggers, que no para de crecer, aunque me temo que pueda estar regada en parte por la obsesión por la presencia, por jugar ese juego poco gratificante que es el del cánon contemporaneo

Pues eso, que aquí estamos, y aunque ya les he leido este poema alguna otra vez, aquí va de nuevo (hace poco me lo devolvió a la cabeza Vicent Camps), con mi deseo de que este que empieza sea un año curvo, redondo, vaya, pero sin perder esa línea de fuga que toda curva conlleva, un año que esté lleno de besos curvos…

En resúmen, que aquí les dejo con Jesús Lizano, ¡¡¡Feliz 2010 curvo!!!

LAS PERSONAS CURVAS

Mi madre decía: a mi me gustan las personas rectas

A mí me gustan las personas curvas,
las ideas curvas,
los caminos curvos,
porque el mundo es curvo;
y me gustan las curvas
y los pechos curvos
y los culos curvos,
los sentimientos curvos
la ebriedad: es curva;
las palabras curvas:
el amor es curvo;
¡el ventre el curvo!;
lo diverso es curvo.
A mí me gustan los mundos curvos;
el mar es curvo,
la risa es curva,
el dolor es curvo;
las uvas: curvas;
los labios: curvos;
y los sueños, curvos;
los paraísos, curvos
(no hay otros paraísos);
a mí me gusta la anarquía curva;
el día es curvo
y la noche es curva;
¡la aventura es curva!
Y no me gustan las personas rectas,
el mundo recto,
las ideas rectas;
a mí me gustan las manos curvas,
los poemas curvos,
las horas curvas:
¡contemplar es curvo!;
(en las que puedes contemplar las curvas
y conocer la tierra);
los instrumentos curvos,
no los cuchillos, no las leyes:
no me gustan las leyes porque son rectas,
no me gustan las cosas rectas;
los suspiros: curvos;
los besos: curvos;
las caricias: curvas.
Y la paciencia es curva.
El pan es curvo
y la metralla recta.
No me gustan las cosas rectas
ni la línea recta:
se pierden
todas las líneas rectas;
no me gusta la muerte porque es recta,
es la cosa más recta, lo escondido
dentro de las cosas rectas;
ni los maestros rectos
ni las maestras rectas:
¡libérennos los dioses curvos de los dioses rectos!
El baño es curvo,
la verdad es curva,
yo no resisto las verdades rectas;
vivir es curvo,
la poesía es curva,
el corazón es curvo.

A mí me gustan las personas curvas
y huyo, es la peste, de las personas rectas.

La casa abierta

Sin comentarios »

Alicia Martínez, alma (y cuerpo) de ese espacio fantástico para la creatividad y la conversación (difícil una sin otra) que es ELDORADO nos regala este poema, con dedicatoria para nuestra Casa Transparente. Bien. El poema de Alicia me sirve así de crisma para compartir con ustedes en estas fechas tan contradictorias. Mi deseo es que estén con quien quieran estar, que no es poca cosa, por cierto. Feliz Navidad.

La Casa Abierta

A mis padres y hermanos
por no cerrar nunca la casa

Amanece con los cerrojos rotos
desde dentro
desatornillados por los propios moradores

Crece ensanchada
desde el centro del mar
y en ella entran los atunes
y no se cierra el paso a los tiburones
Hasta ballenas y sirenas y calamares gigantes
vienen a dormir bajo su techo cielo

La casa es el hogar donde el aire respira
——

De niña tenía en cada árbol una casa
con mi hermano
y con él bajaba a las simas más profundas
en los banquetes de boda
Explorábamos la Amazonia
y viajábamos en globo
muy alto, muy alto
Por las noches un duende
despertaba en el cajón de juguetes
Recordamos.

De niña dormía en una habitación blanca
con una cama enorme
metida en una bolsa de basura
y una noche me picó una abeja en el culo
y murió

De niña tuve una hermana pequeña
que me enseñó a ser grande
a ser pequeña
a ser grande
a ser pequeña

Mi padre era nuestra ciudad alegre
Mi madre, los brazos abiertos

De niña mi hermana me hizo un regalo
construyó piedra a piedra los muros de una casa
hilera de ladrillos delimitando habitaciones sin dueño
una casa en la que tomar el té
con mi pandilla de los invisibles

Entonces, no entendí

Ahora es la casa en la que vivo

La Casa Transparente, temporada otoño-invierno

Sin comentarios »

Justo en este día de encrucijada de estaciones salta a la red el número 3, otoño-invierno de LA CASA TRANSPARENTE, aún pendiente, eso sí, de algún ajuste formal que iremos haciendo sobre la marcha. Llámenlo una “beta pública”, si quieren ;) . Al final nos ha salido un número más gruesote de lo habitual que creemos que merece la pena visitar con calma y en el que hemos tenido la suerte de contar con invitados de lujo, con quienes conversar. Esperamos que lo disfruten. Aquí tienen el índice de este nº 3 La Casa Transparente. Ojalá que la sientan acogedora y calentita, que ya sabemos que por ahí está haciendo frío…

* Una entrevista asamblearia a La Palabra Itinerante.
* Una conversación con Antonio Méndez Rubio
* Ernesto Suárez: La última novela de Fetasa. Notas sobre Los ciegos de la medialuna, de Rafael Arozarena.
* Daniel Bellón: De Los huidos, de David Eloy Rodríguez.
* Antonio Méndez Rubio: Poemas.
* Carlos Bruno Castañeda: E pur si muovono.
*.Ernesto Suárez: Aunque, un poema para A. Haidar
* Daniel Bellón: Tres poemas de Síndrome de Déficit de Atención.

* Cuarto de traducir:

Tres poemas de Huerto de incendio, de Al Berto. Y nota sobre Al Berto

Unos poemas: Visión femenina de visiones femeninas de Mary O’Donoghue.

Versión: Dragan J. Ristic: Haikus del refugio antiaéreo.

Los cuadernos de La Calle de la Costa: Las llanuras del desierto, de Coriolano González
Fotografías: Atilio Doreste.

Entradas anteriores »