en Valencia. La primera en la librería Primado, y la segunda en El Dorado Espacio MAE. Dos lugares entrañables en el sentido radical del término, porque quienes los habitan es gente que se te queda pegada a las tripas para siempre.
Sorprendente, una vez, el dinamismo alrededor de la poesía que se respira, desde iniciativas juveniles como las Trincheras Póeticas, o las de más veteranos, como la Fundación Inquietudes, por donde trastea don Viktor…
Y fue estupendo ponerle carne a viejas amistades electrónicas,como Antonio y Vicent (que hizo una lectura tremenda del clásico “Niño Yuntero” de Miguel Hernández, que me dejó helado) y estupendo también volver a encontrar viejos amigos de la Familia Bailadora y sus alrededores…
Y ya puedo decirle al anónimo residente ausente que lei algunos de sus raps en público… con el mismo flow que un garbanzo, me temo…
Y otro y… y volví con la cabeza, el corazón y la maleta cargada de regalos. El viaje de vuelta lo pasé disfrutando los Sonetos Votivos de Tomás Segovia (gracias Viktor) que, como van a ver, no son mal colofón para estos dos días inolvidables, ni mala manera de viajar, aquí va el que abre el libro:
Si te busco y te sueño y te persigo,
y deseo tu cuerpo de tal suerte
que tan sólo aborrezco ya la muerte
porque no me podré acostar contigo;
.
si tantos sueños lúbricos abrigo;
si ardiente, y sin pudor, y en celo, y fuerte
te quiero ver, dejándome morderte
el pecho, el muslo, el sensitivo ombligo;
.
si quiero que conmigo, enloquecida,
goces tanto que estés avergonzada,
no es sólo por codicia de tus prendas:
.
es para que conmigo, en esta vida,
compartas la impureza, y que manchada,
pero conmovedora, al fin me entiendas.










