El tiempo detenido

Posted on Mayo 4, 2006

es el título del último libro de Coriolano González Montáñez, poeta y amigo mío de mis años tinerfeños, del que ya hemos hablado en alguna otra ocasión en esta bitácora.

El tiempo detenido gira alrededor de un tema central: la pérdida de un ser querido (el padre del autor en esta caso) y los fragmentos de vida que esa pérdida nos arranca inevitablemente. La presencia del ausente se hace constante en la obra y con ella se hace protagonista la memoria y, significativamente, la infancia del poeta, de modo que la muerte del padre se manifiesta como la ruptura del último vínculo con la niñez.

Abren y cierran el poemario series de haikus, estrofa muy querida por Coriolano, y en cierto modo ideal para concentrar su capacidad de observación. Como buen isleño, Coriolano tiene una relación especial con el paisaje insular y el haiku le ayuda a leer la isla, de la que también forman parte las nubes y el viento. En medio, poemas en prosa que integran las secciones más extensas del poemario “La ausencia” y “Tras la ventana”,que tratan de asentar la memoria, un álbum de fotografías, o quizás olvidadas en una vieja caja de zapatos, que el recuerdo del ausente obliga a repasar. A otro nivel de reflexión, alrededor del barrunto de la muerte propia que es, sin duda, la muerte del padre, giran los poemas de las secciones “Paisaje sin recuerdos” y “Devenir”. No es un libro fácil o amable de leer “El tiempo detenido”. Coriolano enfrenta temas universales: la muerte, la ausencia, el olvido, y lo hace desde su propia encarnadura, con una expresividad contenida,de mandíbulas trancadas, que refleja con mayor fuerza la irreversibilidad del tiempo y las ausencias.

Les dejo con un poema que me ha dejado, simplemente, tirado.

DURANTE LAS FIESTAS, el padre llevaba al niño a las atracciones. Siempre un coche de bomberos y un platillo volante.
Y, cuando el carrusel daba vueltas, el mundo daba vueltas, pero el padre siempre firme permanecía inmóvil sosteniendo aquella realidad y saludando al niño con la mano en cada giro como si las despedidas y los encuentros no existieran, sino un tiempo continuo que jamás habría de acabar

» Filed Under Sobre otros cercanos, islas

Comments

Leave a Reply