Esta noche en el baile

Posted on Septiembre 24, 2007

El último libro de Francisco Croissier. Desde el año 90, y tal vez antes, hasta 2002, Esta noche en el baile ha sido una obra de maduración lenta en la que Francisco termina de desarrollar una línea de investigación verbal que se inició con Amanecer de mimos, y siguió con El miedo que nos hicieron. Se trata de una profundización en la fuerza expresiva de la oralidad isleña y en su capacidad para sostener una visión del mundo. Oralidad. Cuando hablo de oralidad refiriendome a veces a parte de mi propio material o al de Francisco, no estoy hablando de ese tono conversacional tan al uso en una cierta poesía estándar de los años 90, o en la reproducción más o menos fiel de un supuesto “lenguaje de la calle”. Oralidad tiene que ver con tradición oral, con la forma en que operaban con el lenguaje y con las imágenes las poblaciones analfabetas, como lo fue en gran parte la población canaria hasta bien bien entrado el siglo XX; ritmos, palabras e imágenes que permitieran sostener una memoria no escriturada y, en cierto modo, clandestina o mal vista, que se asienta en las laderas barriales de la ciudad con el éxodo campesino. En esa expresividad malquerida, dialectal, algunos pensamos que se encuentran materiales bien nobles para construir, componer, como gusta decir a los decimistas, poemas.

Francisco Croissier se sumergió en esa memoria oral y en los ritmos verbales de sus vecinos al hablar de la compra, de los hijos, de la obra a medio terminar, para construir unos poemas largos, con versos que se estiran y se encogen, monólogos y conversaciones que adquieren toda su potencia cuando son dichos en voz alta:

El tambor del sol dice ponpon

desde un sueño

y se espabilan las ganas de los pibes enamorados

de las pibas esmorecidas de la risa

que se cuentan un secreto

En Esta noche en el baile, el baile es la metáfora del espacio compartido, del punto de encuentro donde todos se dejan ver y se miran y se hablan, se enfrentan y se ignoran; un espacio poblado de personajes como el bobo de la fiesta que “Nació / y un golpe de mar / lo hizo aspaviento”, o el padre que baila con su hija a la que va diciendo “Por los días encarnados de la risa / me llevan tus pies chiquitos bailando”, y la muerte bailona que baila sola o con el pescador que la corteja, o el miedo enamorado, o el amante engañado y orgulloso… Toda una población que cruza la plaza ante el precario tablado de la orquesta.

Poesía urbana, pero de una urbe que raramente parece encandilar a nuestros poetas, que no es ni la brillante de neones del centro ni el callejón lumpen, atractivo en su negrura, sino la de las casas prefabricadas o autoconstruidas donde viven los trabajadores y sus familias, la siempre a medio hacer, la que hay días que aún huele a campo y puede verse esperar al verde del semáforo al último rebaño de cabras… Una urbe sin brillo, pero en la que todavía se vislumbran brotes de humanidad no pervertida. Y poesía de la comprensión, porque una de las riquezas mayores de este libro es ver cómo cada personaje habla con su propia voz de sus esperanzas, sus miedos y su coraje:

Lo que quema ese fuego

no lo sabe nada más que uno

Pero uno es un hombre

y se aguanta

Se muerde y se traga

las ganas de pegar un chillido

Y el chillido ese

baja

y se calla,

se hace latido

silencio

Creo que con Esta noche en el baile, Francisco Croissier cierra un ciclo que se ha alargado en el tiempo casi dos décadas, debido, en buena parte, al obsesivo cuidado con el que afronta la escritura de un poema. Croissier es el tipo de poeta que no le importa estar un año dándole vueltas a un puñito de versos hasta que termina de dar con el tono y el color que andaba margullando.

Los poemas de Esta noche en el baile son extensos, les dije, así que les dejo con quizás el más cortito, tercera parte del poema TRÍPTICO DE LOS POSTIGOS ENTORNADOS:

III

La tarde es una puerta azul

por donde pasan

todas las mujeres bonitas

.

El canto de los pájaros

que se despiden del día,

las anuncia

.

Y a veces es tan triste

tan triste

que parece el lamento de los hombres

que siempre las soñaron

y nunca las tuvieron

Baile del sol ha editado Esta noche en el baile.

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