Explorar nuevas vías

Posted on Abril 26, 2006

En el diario El Pais del pasado lunes, aparecía una noticia bajo el siguiente titular: “Poetas de las dos orillas del Atlántico abordan su relación creativa”. Giraba alrededor del encuentro de poetas peninsulares y latinoamericanos en el marco de Cosmopoética. En la foto que acompañaba el recorte aparecían Eduardo Chirinos, Eduardo Milán, María Negroni, Tomás Segovia y Angel González, poetas de larga trayectoria y prestigio. Curiosamente, la mayor perte de sus intervenciones, que protagonizaban la noticia, hacían referencia, no al acto poético o a la escritura, sino a las dificultades de comunicación entre autores de las diferentes orillas del castellano, de la falta de fluidez de la industria (este término cuando hablamos de poesía puede también considerarse sinónimo de artesanía) editorial, de las dificultades de circulación de los libros, de su precio excesivo que hace inaccesible para un ciudadano peruano a un libro de poemas de autores como Chirinos o José Watanabe, frecuentemente editados en España. Se hablaba de España como centro editorial pujante, pero separado de su potencial público latinamericano ” Muchos autores tienen libros publicados en España que no llegan a circular por América. La principal razón es el precio; es prohibitivo. hay un divorcio muy extraño. Los autores americanos tenemos los libros publicados en España, pero no llegamos a nuestros lectores inmediatos, a los de nuestro país”, dice María Negroni, y en términos parecidos, los demás.

Leído el recorte, me descubrí diciendome en voz baja… “aún seguimos así…, hay que ver”.

Bien… hace unos días Ciberpaís me “pisó” una entrada que había pensado escribir sobre libros y blogs, surgida a cuenta de un encuentro con Victor R. Ruiz, en la que hablamos, mientras hacíamos cola en caja en un comercio del libro sobre la blogosfera hispana que iba a presentar la Fundación France Telecom. Hablamos superficialmente de la fascinación que Gutemberg sigue teniendo por encima de Berners-Lee. Esto es: a todos nos gusta que nos publiquen un libro. Un libro es una cosa, es tangible, es un “brick” al que agarrarse en un mundo cada vez más de bits. Da prestigio, caché. Para qué negarlo, a todos nos pone contentitos que alguien nos publique un libro…

Y si la fascinación por el libro como soporte de nuestra presencia en el mundo “intelectual” puede considerarse generalizada, en el mundo de la poesía la cosa llega a veces a rozar lo ridículo. El publicar (entendido como sacar un libro) se convierte en una obsesión bastante frecuente entre los y las poetas, aunque sea un libro con una tirada de 300 ejemplares, que, a ojo, debe ser la media de las ediciones de poesía en España, y aunque sea uno más en el océano de sesenta y pico mil libros publicados en España, por ejemplo, el año pasado. Libros que apenas duran unas semanas en las librerías, por otra parte.

Bien, no podemos pedirle a los autores arriba mencionados, ya en cierta edad, que cambien sus hábitos, sus maneras de relacionarse con la publicación (en el sentido ahora de “hacer público”, de compartir) de su obra, pero… ¿qué pasa con los nuevos poetas, con la generación de poetas que ya escribió sus primeros versos en un PC, y para los que internet es algo cotidiano, fascinante para algunos, molesto o espantoso para otros, pero tan “normal” como el teléfono?

Ahora mismo, tenemos una industria/artesanía editorial que no llega a su público potencial, un montón de espacios estancos que impiden que los creadores de las cien orillas del idioma castellano (para mí hay más de dos) se re-conozcan… y tenemos alrededor todos los recursos necesarios para romper esa situación. Tenemos la red. Tenemos Internet.

Y antes de que alguien se me ponga estupendo y empiece a hablar de que claro, eso será en España pero que en esos pobrecitos países latioamericanos Internet es un lujo o algo inaccesible para buena parte de la población… déjenme decirles un par de cosas: una, alguno de esos países lationamericanos, Chile, por ejemplo, ya nos echa la pata encima en lo que se refiere a acceso y adaptación a la sociedad de la información, no seamos pretenciosos. Otros, como Argentina, México, Venezuela, etc… cuentan con una activa blogosfera, y se producen magníficas revistas literarias en línea en todos esos países… Les sugiero, si se sienten escépticos una visita por el Itinerario de Letralia (web venezolana, por cierto, como argentina es poesía.com, o colombiana la reseñada hace poco aquí mismo, Escáner cultural…)

Esto es, la europea España no está muy por delante en estos asuntos, de buena parte de los países latinoamericanos. Esto es una gran ventaja, en cierto modo: todos podemos aprender de todos. No caben prepotencias ni jerarquía de una orilla sobre otra.

Es cierto que internet es caro en los países latinaomericanos (y en España) pero con eso y todo, permite accesos más económicos y más accesibles (hay acceso en las universidades, en asociaciones, en cibercafés…) que la edición de libros desde la Metrópoli, o la edición de pequeñas tiradas casi simbólicas, de distribución imposible.

Creo que habría que hacer varias cosas: primero, tal vez, los y las poetas deberíamos replantearnos la relación de nuestra escritura poética con el formato libro: pensar en que existen hoy más formatos y posibilidades y que deberíamos tener un espíritu más aventurero, más exploratorio de los nuevos medios y de las posibilidades que nos ofrecen para hacer llegar nuestro trabajo a quienes les pudiera interesar. Un poema no es mejor o peor por estar sostenido en un papel o en la pantalla de un portátil o un móvil. Creo que como criterio de calidad poética, el tema del formato no debería ser relevante ¿o sí? Y el riesgo, la aventura de nuevos territorios para la poesía puede ser un buen alimento para nuestra imaginación…

Segundo: Materializar y ampliar la presencia en la Red, generar diferentes plataformas, con la tecnología ya existente, plataformas que exigen más voluntad que dinero. De hecho, algunas ya existen, sólo hay que prestarles la atención que merecen. Hay mágnificas revistas de poesía en y literatura en línea. Las ya mencionadas y tantas otras en Latinoamérica, Lunas Rojas, 7 de 7, MLRS, Luke, etc. en España…. Hace falta un espacio directorio exhaustivo de las publicaciones literarias en línea en castellano en la Red, del modo que lleva haciendo Letralia desde hace años, hacen falta revistas en línea que abarquen, tengan redacción en varias orillas, como hace ya la revista Malabia, descubierta hace nada, gracias al poeta uruguayo, Germán Machado, y, sobre todo, hace falta que los poetas descubran y utilicen sin miedo herramientas como las bitácoras, para comunicarse entre sí y con su potencial público, y para crear, tal vez, nuevas formas de expresión póeticas que tengan como soporte natural la red. Y esas bitácoras podrían ser agregadas, con herramientas como ciberia o similares, del mismo modo que hace la Red de Emprendedores de Hispano América, que es un ejemplo de asociación en línea que se brinca sin respeto maldito las fronteras políticas y geográficas, usando blogs, un agregador, y skype (telefonía sobre IP prácticamente gratuita) para encontrarse y charlar …

Todo esto se puede hacer…si realmente interesa. Sólo exige manos y voluntad para acabar con el tópico cierto de la incomunicación, la estanqueidad de los espacios de la poesía en español, difícilmente comprensible en este tiempo de redes.

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Comments

5 Responses to “Explorar nuevas vías”

  1. David on Abril 26th, 2006 11:24 am

    Llevas toda la razón, con Chile en cabeza, de lo que empieza a tocar hablar es de estos pobrecitos españoles que ya pierden el carro incluso en su ambito lingüístico…

  2. David on Abril 26th, 2006 11:25 am

    por cierto, la lógica del libro q comentas, si la comparas con Atina Chile por ej, explica bastante bien por qué. Y no viene de ahora.

  3. Daniel on Abril 26th, 2006 12:41 pm

    Es que aquí, como en el programa nuevo de la cadena Cuatro, “Nos pierde la fama”… y una larga tradición de que a los artistas (dígase poetas, pintores, músicos etc) hay que subvencionarnos…Un día tendré que pararme a hablar de las ediciones institucionales, que es un asunto que tiene mucha gracia…

  4. Jorge Riechmann on Abril 27th, 2006 12:10 am

    Y sin embargo… Creo que un medio no puede sustituir al otro. ¿Por qué la edición electrónica nunca va a hacer desaparecer los libros de poemas? Porque la buena impresión de poesía nos recuerda que el fondo de las palabras no es ruido, sino que es silencio. Los pocos caracteres distribuidos sobre el espacioso blanco de la página nos dicen eso. Y por esa razón el libro o la plaquette son insustituibles por nada que acontezca sobre una pantalla.

    Esto no supone una invitación a no hacer lo que Daniel sugiere: incluso habría que recalcar cómo en la red se pueden emplazar archivos sonoros con poemas grabados, o poemas visuales animados, lo cual abre terrenos propios donde el libro no es competidor.

  5. Daniel on Abril 27th, 2006 6:29 pm

    No creo que la Red elimine el formato libro, porque es un formato extraordinariamente práctico y cómodo para el usuario… salvo que surja algo en el futuro que lo mejores. Aedmás, el libro tiene un valor objetual en sí, que dificilmente pueden alcanzar una resma de A4 impresos y grapados… La cuestión es si nos conformamos con ese limitado espacio, o vam,os un poquito más allá.Pienso más en aprovechar las dimensiones (las sinergias, en lenguaje empresarial) que la red ofrece, una, para mover lo que ya se hace y romper las fronteras que físicamente impiden la difusión del trabajo de las y los autores y las sacrificadas y generalmente pequeñas editoriales de poesía. Gracias a la red, libritos míos han llegado a sitios que no hubiera pensado nunca que podrían llegar. Está a la vuelta de la esquina la “impresión bajo demanda”, esto es, que tú vayas a tu “cibercafélibrería”, te pongas ante la pantalla, pidas un ejemplar de “Crítica de la razón pura” en alemán, editado por una pequeña editorial universitaria bávara que no cuenta con distribuidores en España y, traca, te salga por la parte de abajo (como cuando salen las cajetillas de tabaco) con la portada que has elegido de las diferentes opciones y en color o blanco y negro (en fución del precio que quieras pagar)el libro recién impreso (o las partes del libro que te interesan… porque ya has ojeado el índice en línea. Creo que habrá libros y nuevas formas de relacionarse con los libros, que ofrecen oportunidades a las que habrá que estar atentos.

    Y, por otra parte, los nuevos espacios digitales, como dices, generarán creadores adaptados a los mismos con la misma naturalidad con que nosotros lo estamos al papel y al libro, y sin asumir niungún tipo de jerarqu´ñia entre uno y otro medio,que producirán nuevas formas de expresión, poéticas también… Ya se ven cosas.

    Pero, sobre todo, creo que las redes pueden usarse para saltar fronteras, y eso se puede hacer ya. A través de blogs, de redacciones de revistas literarias “virtuales” (esto es, cada uno en su casa o sitio y juntos a través de la red para tomar decisiones)… Creo que se pueden hacer muchas cosas. Y que las nuevas promociones de poetas las harán. O ya las están haciendo…

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