Lenguajes
Posted on Octubre 20, 2007
Desde once lenguajes, José María Gómez Valero se asoma con los ojos asombrados a la realidad social e íntima de los seres humanos a quienes ha tocado vivir estos tiempos de desazón y miedo. Lenguajes es el último libro de poemas, hasta la fecha, de José María, un libro que comparte con obra gráfica de José Miguel Pereñiguez, dentro de una colección de libros extraordinarios: Carne y sueño, promovida por la galería imagoforum. Es una pena que en su web no haya una muestra disponible como la que hay para el número anterior de esta colección, Asombros, de David Eloy Rodríguez, porque me ahorraría decirles que el libro es en sí mismo una pieza de arte, en la que texto y material gráfico (no puedo llamarlo ilustraciones, por que no “ilustra”, no “complementa” los poemas, tiene tiene vida y potencia propia) se imbrican y acompañan mutuamente, generanbdo un objeto único.
En cuanto a los poemas, pienso que en Lenguajes, José María ha terminado de afinar una mirada y una expresividad personal basada en la concisión y en la atención al detalle que desarma, a la grieta casi invisible que amenaza al imponente edificio. Me llama la atención como se integran en los poemas imágenes extraídas de la observación de la naturaleza, alejadas del imaginario urbano habitual en casi toda la poesía reciente, y expuestas con una inocencia que duele, que desarma y que agrieta, una inocencia en rebeldía contra el amaneramiento y el agostamiento vital.
Dice Alberto Porlan en su muy interesante prólogo que Jose María Gómez Valero es de esas personas contadas que uno, una vez que las conoce, no puede imaginarlas siendo otra cosa que poetas. Personas que son inevitablemente poetas. Estas personas son muy, muy escasas entre los propios poetas. Comparto esa opinión, pero pienso, además, que José María no es un poeta cualquiera, sino una de las voces más originales e interperladoras de la poesía jóven española.

Aquí detrás va un botón de muestra:
LÁGRIMAS DE LA EDAD DEL OJO
(el lenguaje de la mentira)
I
Nos anegaron los pulmones de tierra
y nos invitaron luego
con entusiasmo
a respirar el aire puro
de nuestra patria,
de nuestra tierra.
.
II
Huele a talado en estos campos.
.
Aseguras no haber visto las llamas,
pero las llamas vencían a la montaña,
las llamas sostenían el cielo…
.
Desconoces el crujido del tronco
cuando el árbol es talado y se quiebra.
.
Escucha,
escucha el relincho salvaje del tiempo
sobre las cabezas de la gente que llora.
.
III
.
Con tres copos de nieve
construye
el pájaro del invierno
su nido.
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