Melgarejo

Posted on Enero 22, 2008

De Luis Melgarejo me habían hablado muy elogiosamente algunos amigos comunes que, parece, tenemos, pero nunca había dado ni con un libro, siquiera con un poema suyo. Y ayer, en uno de esos paseos tontos por la red en que una cosa te lleva a la otra, dí con estos tres poemas de Melgarejo… y con esta muestra entiendo ahora los comentarios de nuestros amigos. Fíjense bien: qué lenguaje, qué ritmo, qué expresividad… como diríamos en Las Palmas, ahí hay un poeta como un día de fiesta:

Loqués remansarse

Aparqué.
La luz, el odio, el agua, las almendras, todo
bien.

Le tiré poco a poco y para arriba
por justo el espaldar de la cantera.
El sol pegaba limpio y norte el aire.
Cernícalos y ortigas. Y alpechín.

Eché toda la tarde allí, bailando.

A la vuelta dos búhos
por los balates últimos al ras se me cruzaron
y un sapo justo en medio del carril ya bajandillo
vi.
Y eran ya muchos cruces, demasiados.
Después supe que sólo eran los justos, que
la vida en
fin, que ya está.

Le eché el freno de mano lento al coche,
abrí, bajé, la luz no sé si estaba
de brecha o si eran sólo
las cortas de los faros ni
por dónde supe yo que algo venía
pasándome en el cuerpo desde por la mañana, pero

la cosa es que de pronto

allí de pie
mientras yo le cantaba para que se cruzase a
la cuneta del lado de la acequia
ya era el sapo que yo supe al ralentí

y supe en otra forma de los pájaros,
del sol y de la luna, de tanto brote aún verde,
tan sin flor, de lluvias cuándo y cómo y
de las balsas de alpechín tan negras que

de noche ya y
camino de la casa serenándome al volante
los pulsos tan livianos de la vida
pude ver una vez más pero llegándole distinto a
las otras cosas esas de la ciencia y la razón
que no sé yo si son tan importantes ya.

Logré dormir tras cuatro noches huecas. Me lavé.

un poema de encargo

la vez primera vez que algunos mozos
contamos orgullosos al detalle
pagamos por supuesto y por la calle
la vez que da bigote a los del bozo

la vez primera vez y enamorada
que a muchas nos dijeron era clave
acaba convirtiéndose en ya sabes
la vez que vino a ser como si nada

la vez primera vez contigo quiero
se dice el dependiente de la tienda
mirando a la lotera de la esquina y

risueña la lotera lo adivina y
le dice cuando pasa al de la tienda
la vez primera vez contigo quiero

miseria de la filosofía de la miseria

odiados y asesinos mandatarios
del uno y grande imperio de este mundo

no traten nuevamente de embaucarnos con
de dónde venimos adónde vamos —ya basta pues

son otras las cuestiones pero —claro

cuestiones insidiosas
que a todo bicho humano
que se precie de tal por lo de bicho y
también por lo de humano
le pueden pero rápido los nervios
dejarle destrozados que se dice
si es que algo más de bicho
que de humano cabrón le late dentro y son las únicas

las únicas cuestiones posibles contra el miedo
que a todas nos habita y va minando

amadas y cadáveres del mundo

en qué quedamos qué vamos a hacer

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