Poemas del alquimista
Posted on Octubre 11, 2006
Hablaba en mi entrada anterior de una de esas iniciativas que brotan de territorios tradicionalmente considerados periféricos. En una sociedad debidamente en-red-dada, los conceptos de centro y periferia pierden peso, aunque las derivas aún se mantengan. Béjar es uno de esos sitios que han sido periferia, trasmano, al menos en el mundo de la “cultura con mayúsculas”, pero en Béjar hay un poeta-impresor (figura ésta con una honrosísima tradición) que ha puesto en pie un proyecto editorial imprescindible. Se trata de Luis Felipe Comendador, del que ya hemos recogido aquí algún poema.
En una de las colecciones que Luis Felipe mantiene ha visto la luz un libro hermoso: “Diario apócrifo de un alquimista”, de Santiago Aguaded Landero.
Aguaded Landero es poeta y doctor en biología molecular, uno de esos extraños sujetos (en este país) capaz de romper las fronteras artificiales, creadas a golpe de burricie, entre el mundo de “letras” y el mundo de las “ciencias”. Y construye un poemario de desamor y rabia articulado sobre el proceso alquímico, aquel que debía convertir sustancias sin valor en oro. El concreto pero complejo lenguaje de la química, se cruza con la terrible dificultad que deriva de expresar aquello que tanto arde, o duele, o enmudece. Cada poema hace referencia a un proceso o a una sustancia, que se encuentra en los subterraneos del poema, y que sólo se explicita a través de la fórmula gráfica o de una sucinta nota explicativa. El alquimista busca según un método, experimenta y corre peligro, y al final sólo la búsqueda en sí misma tiene algún sentido, una vez disueltas las demas esperanzas y experiencias.
Creo que el libro de Santiago es una de esas joyitas que pasan desapercibidas por no haberse publicado en alguna de las editoriales “de las grandes ligas”, que diría algún amigo venezolano, pero si quieren leer un libro de poemas diferente, algo que se salga de los trillados discursos dominantes, no dejen de hacerse con él. En los tiempos de Internet, eso es tan fácil como pulsar el enlace de la editorial. Ah, y gracias, Antonio, por hacérmelo llegar.

Y aquí, un botón de muestra:
MATERIA PRIMA
CUANDO el coral de la vida escupe sangre
la furia minerla del cinabrio se apaga,
el alquimista se entristece -impotente-
ante el inútil río de las palabras vanas
HgS
Nota: El nombre cinabrio (sulfuro de mercurio HgS) tiene su origen en una voz hindú que significa sangre de dragón. Algunos autores consideran que este compuesto, junto con el antimonio, era la materia prima con la que los alquimistas debían trabajar, la materia prima para la gran obra de la alquimia.
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