Poesía desabrigada

Posted on Noviembre 26, 2006

Bien, no sé si lo saben, Jorge Riechmann acaba de publicar un libro. Un libro importante, extenso, denso, de un poeta de reconocido prestigio, sin embargo tengo la sensación de que está pasando bastante desapercibido, incluso en los medios que dedican buena parte de su espacio a la poesía. Tal vez sea porque la editorial elegida es una modesta casa de, como diría Eugenio Padorno, “Aquí Abajo”, donde disfrutamos de un interesante seguro de invisibilidad que a veces fastidia pero otras se agradece, tal vez sea por otras razones, quizás por la incomodidad que la poesía de Jorge provoca por su capacidad de moverse transversalmente, de no aceptar las fronteras, los límites tan remarcados de la geografía virtual de la poesía española.

Poesía Desabrigada es un potente libro de poemas, en el que, creo, Jorge cierra un ciclo y abre otro nuevo, desde ese ahí que fue objeto de intensiva indagación en su, ahora, penúltimo libro de poemas “Ahí te quiero ver” (Icaria, 2005). Un libro que me llega en un momento en que ando buscando señales alrededor de un concepto al que llevo dando vueltas de un tiempo a esta parte: una poesía de la desazón, o del temblor, que, de alguna manera responda a la ansiosa, enfermiza, actitud social en que vivimos.

¿Es esta poesía desabrigada de Jorge, poesía de la desazón, del temblor? En algunos momentos sí, creo, contando con la ventaja de la vaguedad del concepto.Volveremos sobre esto.

Poesía Desabrigada se compone de cuatro partes, un poema inicial y un núcleo de poemas final. Las partes no tienen título o alguna referencia que nos permita de antemano intuir si va a existir una orientación temática particular en cada una de ellas. De hecho, los temas se cruzan en unas y otras. Los temas. Las obsesiones. Juan Gelman dejó dicho que el poeta escribe sobre sus obsesiones. Las de Jorge son conocidas, no las esconde, las comparte y trata de que vayamos con él por un camino que nos permita convertirlas en un programa de acción, en una posibilidad de cambio que nos permita obsesionarnos con cosas más placenteras que la explotación destructiva y brutal de los seres humanos y de los seres vivos e inertes de este planeta. Pero, dicho todo esto, creo que puede rastrearse cierta orientación temática en cada una de las partes.

Arranca Poesía Desabrigada con un poema sobre lo que Jorge llama “las dos culturas”, “¡Pobre ciencia sin poesía y triste poesía con suficiencia”, recoge la sabia voz de Juan Ramón Jiménez. Jorge es de los pocos poetas capaces de moverse con soltura en ambos espacios de la aventura humana hacia el conocimiento. Uno de los pocos capacitados para establecer el enlace, palabra clave en estos tiempos de redes.

La parte primera es, en mi opinión, continuidad y cierre de la exploración poética que supuso “Ahí te quiero ver”. Versos breves, estrofas mínimas, poesía fragmentada, tratando de captar “un saber de la vacilación”, de encontrar el método para hablar “cuando lo que ha de decirse es tan precioso y frágil”. Podría decirse que estos versos tienen un claro sabor oriental, de esa poesía centrada en captar, cazar la fugacidad de un momento, pero también es el estilo de cuaderno de campo de un científico, con todos los sentidos puestos en la observación. En ese ahí, dice Jorge: “¡Si fuéramos capaces de acoger mejor a lo que tiembla!”. En ese temblor de lo mínimo, en esa resistencia de lo diferente, encontrar la base para cambiar lo tan desastrosamente uniforme.

En las partes siguientes, tengo la sensación que Jorge, desde lo aprendido en una búsqueda que le ha llevado los últimos años, se vira hacia nosotros, para hablarnos y buscar nuestra implicación, por eso el poemario se llena de sermones. Peligrosa palabra. Nadie gusta de ser sermoneado. Pero un sermón suele ser un discurso en el que se nos llama la atención sobre aquello que no queremos ver, o sobre aquello que es nuestra responsabilidad y de la que nos hurtamos. Los grandes sermones suelen ser llamadas de atención colectivas, desde la tradición profética, a los discursos de Gandhi y Luther King, un sermón es, al final, una llamada a la acción.

Pero el que aquí lanza sus sermones es muy conciente de la herencia histórica que que arrastra. Lease si no el poema “Sermón microfísico”, que reproduzco al final. No hay prepotencia, ni mesianismo en los sermones de Jorge, que son, me parece, esencialmente intentos de arrancar una conversación transformadora.

Y hay también una colección de “lecturas erroneas”, o alternativas, donde ubica otro de los temas (obsesiones, trabes) de Jorge, la reflexión sobre la poesía como lenguaje que se reconoce y como modesta palanca para reflexionar/actuar en el mundo (no “sobre” el mundo). En una de esas lecturas, Jorge nos dice:

“Poesía / pobre, / terrosa, parca en transparencias, / descalza poesía jadeante en sendas espirales, / poesía asmática boqueando / la privación de sentido / desabrigada poesía que de pronto /da de bruces contra sí misma”

Y creo que es más que suficiente como explicación de una actitud: poesía boqueante, poesía de la desazón y del temblor.

Pero esa poesía parca, descalza y jadeante tiene la fuerza suficiente para decir con la acidez necesaria que el rey está desnudo, que cualquier rey lo está:

Tierra de conejos

Entraña

va bien, dijo el ogro, mollejas,

tripa, hígado crudo, entresijos,

todo muy muy muy requete bueno

para comer.

Los poemas de la parte Final vuelven a centrarse en la indagación de un lenguaje capaz de penetrar la realidad para, transfromando nuestra mirada, aguzando nuestra atención, transformarla, aun a golpe de preguntas como la que cierra este poemario, que, para mí, es lo mejor de Jorge dentro de su obra, una de las más relevantes de la poesía española actual:

¿Hay siempre un pasadizo

que comunica dos

enclaves cualquiera del deseo?

Llevo días sin parar de darle vueltas a esa pregunta.

Bueno, Poesía Desabrigada, de Jorge Riechmann la pueden adquirir en la web de Ediciones Idea, no se qué hacen que no están haciendo click ya encima de su enlace.

Varios poemas de Poesía Desabrigada

ENTONCES, QUIZÁ

Alimentar una senda

con nuestros pasos

.

alzar

un pequeño toldo

para salvarnos del ruido

.

desdoblar debajo

espacio alerta

.

afeitarle al autoengaño

el rabo

.

con delicadeza limpiarle los zapatos

a la atención

.

y entonces

quizá entonces

poesía

.

SERMÓN MICROFÍSICO

.

Como había poderes

tuvimos que crear contrapoderes

.

Cuando los contrapoderes reprodujeron

algunos de los peores rasgos de los poderes

comenzamos a introducir mecanismos

de contracontrapoder

.

Eso no evitó que apareciesen

nuevos abusos otras corruptelas

que hicieron necesarios

nuevos controles otras correcciones:

con eso ya nos internábamos

en estrategias de contracontracontrapoder

.

Siguieron varias trabajosas rondas más

.

Nos hemos vuelto menos confiados

Miramos más hacia dentro que hacia fuera

.

Eso no quiere decir que descuidemos

las instituciones y reglas que limitan

el mal uso del poder:

.

sólo significa que sabemos

que la Bestia

no vive extramuros o en casa del vecino:

habita en todas partes

.

también en nuestros sueños nuestras luchas

y nuestros corazones

.

LEYENDO EL POEMA DE PETER WEISS SOBRE EL GOLPE DE ESTADO EN CHILE Y LA MUERTE DE PABLO NERUDA

Como niños que en voz alta hablan a solas de noche

para convencerse de que en realidad no están solos,

y encienden una luz porque no hay nadie en la casa,

nos decimos: el fascismo

va a acabar pronto. El imperialismo

es pasajero

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