Poesía en tiempo de redes

Posted on Octubre 16, 2006

Aquí, finalmente, la ponencia completa ( a falta de ordenar citas y referencias) que voy a presentar en el III Congreso de Poesía Canaria, en un par de semanas.

INTRO

1. Poesía en tiempo de redes

2. Un inciso: ¿Y la poesía canaria?

3. Poesía, hipertexto, robots

4. Blogosfera y poesía

5. Rap, reggaetones, podcasts y oralidad

6. Poesía mashup y des(trans)autoría

7. ¿Vuelta a los orígenes?

En el marco del próximo Congreso de Poesía Canaria, que se celebrará en Noviembre, me han encargado preparar un texto para la mesa en que voy a participar: “Poesía, procesos postindustriales, globalización, tecnología” (mi fama de friki se ve que me precede ;) ), y en ello estoy.

Mientras tomaba mis primeras notas, acudió a mí la tentación de copiar esa manera que tiene David de trabajar “sin red”, desde su propia bitácora, que tan buenos frutos le da, e ir dejando aquí el texto que voy produciendo, en condiciones de “work in progress”, borrador eterno y cambiante, hasta el momento en que acabe por ser volcado, definitivamente, en papel, que ¿es el morir?

Aprecio aportaciones, críticas y referencias que me permitan nuevas exploraciones. Como el sistema de comentarios de esta bitácora sigue, digamos, groggy, aquí tienen mi correo, no se corten.

La estructura del documento, tan cambiante, como su contenido es (va a ser, está siendo) esta:

POESÍA EN TIEMPO DE REDES

  • Intro. (declaración de intenciones)
  • Poesía en tiempo de redes
  • Un inciso ¿y la poesía canaria?
  • Poesía, hipertexto, robots
  • Blogosfera y poesía
  • Rap, reaggetones, podcasts y oralidad
  • Poesía mashup y des (o trans) autoría
  • Vuelta a los orígenes
  • Enlaces y referencias

Y, puestos a empezar por algo, hagámoslo por la INTRO:

Poesía en tiempo de redes

Intro (declaración de intenciones):

Decir que vivimos en tiempos de cambio es una simpleza, seguramente impropia para empezar un texto que se quiere, en la medida de lo posible y pese al tono informal, riguroso, pero, es tal vez de esas simplezas inevitables, que conviene recordar continuamente, porque no estamos viviendo un cambio cualquiera. En apenas veinte años se han transformado los mapas y las maneras de relacionarse los territorios y las personas, asistimos al surgimiento y desarrollo desbocado de un mundo virtual, no por ello menos real, alrededor de Internet y sus tecnologías afines, a los primeros pasos de la bio y la nanotecnología, a la explosión de una economía mundial que conlleva nuevos y más radicales repartos de la riqueza, y, por tanto, nuevos conflictos, a crisis medioambientales sin precedentes, al resurgir de religiones y de particularismo étnicos, a la rebelión migratoria, a la aparición por vez primera de una conversación ciudadana global a través de los blogs…todo ello dentro de un proceso que ha dado en llamarse “Globalización”. Toda esta explosión de cambios múltiples nos mantienen como sociedades y como individuos, en una especie de estado de desazón permanente. Creo que muchas personas andamos con la sensación generalizada de vivir, como escribe el novelista ciberpunk norteamericano William Gibson, dentro de “un perverso experimento de darwinismo social, ideado por un investigador aburrido que mantuviese el dedo permanentemente apretado en el botón de avance rápido” (1).

Pero, si uno busca rastros de este proceso en la poesía escrita en España (y en Canarias) en estos últimos 20-30 años, apenas encontrará señales de nada de esto. Cabría considerar que tal vez los poetas han decidido, en medio de este vendaval de cambios, en este turbión de conflictos, atenerse a expresar lo “esencial humano” o “lo que permanece inalterable” centrando su escritura en cuestiones como el amor/desamor, la muerte, el paso del tiempo, la ausencia, la nostalgia, entre otros motivos clásicos, manejados desde un punto de vista ferozmente individualista, con la idea de que la ventolera pasará, y que, en el fondo, no afecta, o no debe afectar a su trabajo poético. Pues bien, siento decirles a quienes así piensen que, en caso de que esa “esencia” haya existido alguna vez, es muy posible que la marea del cambio nos lleve a tener que plantearnos de raíz preguntas muy directas sobre qué es ser humano, y, por tanto, toda esencialidad vaya a ser revisada. Ya un agudo observador de la realidad como el poeta Jorge Riechmann habla de la posibilidad de una poesía posthumana, “allende lo humano”(2). Y el también poeta y creador multimedia, Dionisio Cañas, nos pregunta si un ordenador puede escribir un poema de amor.(3) Ya les avanzo que hay más de uno haciéndolo en estos momentos.

Mi sensación es que buena parte de la poesía española e isleña de las últimas décadas trata, deliberadamente en muchos casos, de rehuir el conflicto, en cualquiera de sus formas: social, político, científico, socio-tecnológico, incluso íntimo, que pueda arramblar con su mundo de verdades eternas. Manuel Rico analizando determinados proyectos de escritura en la poesía española reciente dejó dicho en el año 2000: «Si dentro de un siglo un lector intentara buscar en nuestra poesía el lugar de la tragedia humana, los desmanes de la historia, los falseamientos de la realidad que establecen los poderes dominantes, el horror y la esperanza frente a un final de siglo lleno de amenazas colectivas, no lo tendría nada fácil» (4) Igual que hay quien no deja que la realidad le estropee una buena teoría de la conspiración, parece que hay muchos poetas dispuestos a que la realidad, el conflictivo mundo en que se gana la vida, normalmente en tareas escasamente poéticas, no le roce el poema.

Soy de la opinión de que buena parte de este proceso de transformación se articula a través de Internet, de la Red, cuya expansión está dando lugar a nuevas formas de relación, de organización, de participación, de juego, de explotación y de lucha. De hecho, la obra de referencia sobre todo esta transformación, no por nada se titula “La era de la información y la sociedad red”(5). Un sociedad articulada (o desarticulada, hay variedad de opiniones) en redes, cuya infraestructura esencial es una red, pero una red diferente a las anteriores: una red distribuida, sin periferia ni centro.

La idea de este documento no es decirle a ningún poeta (los dioses me libren) sobre qué tiene que escribir o cantar, sino, desde la precaria atalaya que me otorga el estar presente en diferentes formas en la Red desde 1999, tratar de ofrecer una visión lo más “en tiempo real” posible, y, en la medida también de lo posible, prospectiva, de las relaciones entre Internet, poesía y poesía canaria, definida ésta como aquella que escribe, se dice, en Canarias, todo ello desde un punto de vista que dejo aquí avanzado para que nadie se sienta engañado: que ningún poeta, músico, pintor, etc, puede elaborar su obra de espaldas a la realidad de su tiempo, salvo que aspire a constituirla en una antigüedad prematura, y que, si un poeta, músico, pintor, etc, quiere mantener una relación dialéctica con su entorno, ha de suponérsele un cierto conocimiento de los mecanismos que lo mueve en determinadas, y a veces contradictorias, direcciones: políticos, económicos y, en estos tiempos que nos ha tocado vivir en particular, tecnológicos.

Es más, incluso desde el punto de vista de lo “esencial e inmutable” poético, ya dejó dicho Eliot que: “descubriendo lo que cambia, y cómo cambia y porqué, acaso lleguemos a aprehender lo que no cambia”. (6) Confrontándonos con el cambio, tal vez demos con pistas para entender ese quanto poético inaprehensible, esa vibración que aún nos eriza cuando afrontamos un poema de Safo, o de Quevedo, o de Vallejo…y que, misteriosamente, traspasa el tiempo y las circunstancias.

Notas:

(1) Documento identidad de Ciberpunk: La hora de la blogsfera.

(2) “Canciones allende lo humano”, Jorge Riechmann, Hiperion, 1998

(3) ¿Puede escribir un ordenador un poema de amor?, Dionisio Cañas y Carlos González Tardón, Poesía Digital

(4) “No doblar las rodillas Poesía 91/04″, Enrique Falcón. Incluido en “Amonal y otros poemas”, Idea, 2005

(5) “La era de la información y la sociedad red”,Vol 1: “La sociedad Red” Manuel Castells,Alianza Editorial, 2001

(6) “Función de la poesía y función de la crítica”, TS. Eliot, pg. 57 , Tusquets, 1999

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