Poesía en tiempo de redes, 4: poesía, hipertexto, robots
Posted on Octubre 20, 2006
Seguimos con el texto de la ponencia:
2.- Un inciso ¿Y la poesía canaria?
Poesía, hipertexto, robots
Hasta ahora he hablado apenas nada de cómo la Red afecta, o puedes afectar, a la manera en que se publica, se difunde, se critica poesía y cómo ello afecta a nuestra mirada insular. Pero la Red es un producto de todo un complejo tecnocientífico que influye en las maneras de trabajar de jugar, de relacionarnos, de vivir, que, de hecho, las ha revolucionado ¿No ha de afectar a nuestra manera de escribir poesía?
Si nos sumergimos en esas famosas 70 millones de webs, seguramente nos vamos a encontrar con mucha poesía, pero en su muy mayor parte, no una poesía diferente a la que pudiéramos encontrar ojeando libros en una biblioteca. El formato cambia: hay libros digitales, bitácoras que incluyen poemas en sus contenidos… pero en general “la poesía no se ha visto afectada por la aparición de las nuevas tecnologías ni en su fondo ni en su forma, algo que sí ha ocurrido en el mundo del arte”. Le experimentación con las nuevas herramientas tecnológicas en el campo de la poesía española ha sido radicalmente escasa. En opinión de Dionisio Cañas, que comparto, y alguna vez he hablado yo también de ello, esto se debe al satisfecho analfabetismo funcional en materia científico/matemática y la orgullosa tecnofobia de buena parte de los poetas españoles. Nos cuenta Cañas:
“Los poetas españoles que publicaron sus libros durante la segunda mitad del siglo veinte parecían estar muy orgullosos de ser analfabetos desde el punto de vista informático. Además, muchos de estos poetas eran particularmente tecnofóbicos. Pensaban que el libro, en su formato de papel, era la frontera final de la cultura y que la métrica tradicional era la única forma de hacer buena poesía. Para ellos los sentimientos, la intimidad, incluyendo la actitud abiertamente antivanguardista de la “nueva sentimentalidad” de los años ochenta, y la constatación del paso del tiempo son los legítimos y únicos temas que debe cantar la poesía de la experiencia, aunque se coquetea con la lírica culturalista de orden literario.”
No se han dado en España (o se han dado escasamente), experiencias como la de los poetas franceses de OULIPO, o de los poetas experimentales brasileños, dedicados a romper fronteras entre poesía, tecnología, artes escénicas, etc.
Y, sin embargo, la Red es un entorno que llama a experimentar con la palabra y sus posibilidades, y, en particular en el campo de la poesía. El hipertexto, que ya está modificando nuestras maneras de leer y de narrar, también ofrece posibilidades de experimentación poética. Y tecnologías vinculadas a la Red como Flash, ofrecen un potencial extraordinario para el desarrollo de poesía visual. Videopoemas, poesía mínima, keitai tanka, sms poems, poemas en lenguajes de programación…la propia pantalla del móvil puede ser un espacio conquistable por la poesía. La poesía, con su tensión expresiva, su reducido tamaño (en comparación con otras artes), su tendencia a lo concreto, creo que se adapta a las pantallas mejor que otras actividades artísticas.
Por otra parte, pienso que el poema es de por sí, de algún modo, un objeto de alta tecnología, él solito en el aire o en un papel: es pequeño, lo que es una característica típica de las nuevas tecnologías, es “nano”. Es código abierto, en cierto modo, al escribir poesía,se “hackean” las palabras las palabras, se les das la vuelta para que digan más de lo previsto, o les das un uso alternativo, las haces decir cosas diferentes quitando aquí y poniendo allá. Y, muy importante en mi opinión: todo poema verdadero es hipertexto puro, cada palabra nos conduce a una red de enlaces, de sugerencias que están por debajo de la palabra escrita o dicha, donde el lector o escuchador puede indagar, dar vueltas, volver al poema varias veces siguiendo vínculos insospechados.
No se trata, por tanto, de que los poetas nos debamos reconvertir en hackers (“Code is poetry” es uno de los lemas de uno de los programas más populares de software libre: Wordpress) pero tal vez no deberíamos vivir de espaldas a estas nuevas posibilidades, que no entierran, creo yo, el viejo arte de hacer versos, sino que más bien le ofrecen nuevos espacios de expansión. En todo caso, no se me alteren, como dice el poeta, Andres Neumann hablando de la digitalización de libros: “da la impresión de que confundimos la novedad con la tragedia, las posibilidades con las obligaciones”.
Pero aún eso es un paso en medio de un camino: hacer con máquinas lo que, de algún modo, quizás menos trabajoso, ya hacíamos con papel, aunque ese salto implica una transformación de lo dicho, lo escrito, lo cantado. El medio determina el contenido. Tal vez haya un paso aún más allá, inquietante tal vez: que las máquinas poeticen, que escriban versos de amor. Ya hay varios experimentos en esa línea: Poetas robots como PaCo (que el primer poeta robot sea un tullido pedigüeño es de una ironía que se explica sola), o los ipbots de Gustavo Romano, o los programas generadores de versos estilo “Siglo de Oro Español” , o de poesía visual.
Les invito a que naveguen los enlaces que completan este documento. Van encontrar ahí experiencias de poesía robot, de poesía visual, de poesía-hipertexto, de poesía colectiva utilizando wikis, de reciclaje poético, etc… que nos conducen a algo de lo que hablaré más adelante: la disolución o reordenación de la autoría.
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