Pogromos en Italia
Posted on Mayo 17, 2008
Hay cosas que, llevado de un optimismo que cada vez encuentro más estúpido por mi parte, pense que no se volverían a ver, al menos en la rica Europa Occidental, tras las lecciones de la II Guerra Mundial: asaltos a casas y bienes ajenos por parte de vándalos animados y calentados desde el Gobierno. No esperaba volver a ver pogromos en Europa, y esto es lo que llevo viendo en la tele todo el fin de semana.
Se ha refrescado las viejas excusas: los fantasmales secuestros de bebés por los gitanos es uno de los cuentos más viejos que existen, historietas que vienen de la edad media: gitanos antropófagos, judíos que sacrificaban castos y cuasi santos niños a oscuras deidades en siniestras ceremonias… la misma mierda de siempre actualizada. El desgraciado contra el más desgraciado: En ese sur de la Italia pobre y abandonada por el estado, cuna de la Mafia, la Ndrangueta y la Camorra, el problema delincuencial clave parecen ser los gitanos y los inmigrantes ilegales. Y ahora, los agitadores del incendio, se presentan como bomberos necesarios (1)…
Me inquieta mucho todo esto, y en cierto sentido, de manera muy egoista, porque estas cosas siempre empiezan así: se ataca a los gitanos, se expulsa a las personas mandando al carajo siglos de la tradición jurídica de la que tan orgullosos estamos los europeos, se denuncian los lobbys (la conspiración, la conspiración) judíos, los terroristas islámicos y, finalmente, se acaba persiguiendo a todo el que no comulgue con las fantasías de puerza ideológica y racial amparadas bajo banderas nacionales o nacionalistas. Espero que seamos capaces de reaccionar esta vez.
Y las imágenes vistas y lo que he leído estos días, me ha traído a la memoria fragmentos de dos capítulos del imprescindible Memoria del flamenco del gran Félix Grande, donde ya contaba cosas como estas:
el blanco de la severidad gubernamental, incluso la cólera popular, que llegaba a los mayores excesos. Bajo el pretexto, nunca demostrado, de que los gitanos cometían desafueros incalificables -raptos de niños, violaciones, antropofagia…-las autoridades buscaron las formas más espectaculares de castigarlos. En Bolonia se les cortaba la oreja izquierda si se atrevían a mostrarse en la región; luego la derecha, si reincidía; y finalmente la cabeza si se les sorprendía por tercera vez. (…) en 1873 los húngaros les acusaron de canibalismo: cuarenta y un gitanos, hombres y mujeres, fueron ahorcados, decapitados, enrodados y descuartizados. Según el acta de acusación habían devorado (¡cocidas o ahumadas!) alrededor de ochenta y cuatro personas. Los soldados húngaros encargados de la expedición de castigo acorralaron a los gitanos hasta las ciénagas, donde estos se ahogaron desde el primero hasta el último (…)
El príncipe elector de Maguncia presumía de “haber hecho matar a todos los gitanos varones y de flagelar y marcar con hierro candente a sus hijos y a sus mujeres”. (…)
Por cédula de 1 de agosto de 1726 Felipe V prohibe a los gitanos formular quejas contra las justicias inferiores y que se oyesen en los tribunales. Y para facilitar el cumplimiento se les destierra de todas las ciudades con Audiencia Real. (…) En 1745 adopta la abominable decisión que ya había adoptado años atrás Isabel de Inglaterra: tras ordenar la caza del gitano a hierro y fuego autoriza a sus perseguidores a penetrar en las iglesias para atraparlos y arrancarlos incluso de las gradas del altar. Esta ley fue particularmente salvaje: en aquella época cualquier delincuente, incluso un parricida, encontraba un momentaneo asilo en las iglesias, a cuyas puertas quedaba interumpida toda persecución. Felipe V estimó que los cristianos parricidas merecían mejor trato que los gitanos nómadas. No: en ese tiempo la insumisión no obtenía el beneplácito del poderoso. ¡Obeceded, obedeced, malditos!
Grande termina esa parte del libro dedicada a las raices del flamenco con un capítulo impresionante titulado “Porque me acuerdo de lo que he vivido”. Este capítulo, en concreto, pone los pelos de punta. Con un fragmento les dejo, con el corazón encogido:
Ya hemos visto al gitano huyendo dela India, perseguido en Europa, maltratado en España; ya hemos visto al andaluz extenuado de hambre y con una rebeldía esporádica que era muy prontamente sofocada por los lacayos de sus amos; ya hemos visto al judío viendo arder en la hoguera a sus hermanos; ya hemos visto al morisco siendo expulsado, degollado, perseguido o menospreciado. La suma de esas iniquidades es un hombre que ahora está en una celda y ve abierta la puerta tras de la cual está la calle, la historia y la memoria entera de su gente: las más de las veces, ese hombre, mirando la inexplicable puerta abierta pensará que van a matarlo.
…..
(1) Actualización: hoy, en su columna semanal explica Javier Marías muy bien el rol de los incendiarios con corbata: “Que los políticos empiecen a expresarse como en las tabernas, sin cortapisas ni hipocresías, suele ser el primer paso hacia un fascismo real. Si quienes deben atemperar y matizar encienden los ánimos y sueltan barbaridades como las que casi todos soltamos en casa, es fácil que a continuación las barbaridades pasen a cometerse, porque entonces se recorrerá muy velozmente el trecho que suele ir del dicho al hecho.”
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