En palabras de Ernesto Suárez:

Si alguien me preguntara algo así como “Qué es ser poeta?” o “en qué se diferencia el poeta del narrador?”, yo respondería que es poeta quien acepta el regalo de las palabras de los otros. Se es poeta cuando, por amor a aquello que alguien nos dice y dona sin esperar nada a cambio, una persona decide convertirse en guarda de esas palabras justas. Pero, recuerden, de las palabras necesarias, de las palabras que son parte de la vida, de sus tatuajes. Los tatuajes son para siempre. Es una escritura que rasga nuestra piel y nos marca. Sólo esas palabras que provienen de la viva carne del hombre son las que pueden hacer un poema. Además, como depositario de todas esas palabras, el poeta se compromete a su vez a regalarlas él mismo. Quiero decir, a darles el cuidado preciso que las haga crecer para, una vez fuertes, abrir de nuevo las manos y entregarlas en una generosa corriente circular de amistad.