Retos para poetas jóvenes
Posted on Noviembre 13, 2007
De toda la tropa de la Beat generation, mi favorito, tanto como poeta como
por su actitud vital es Lawrence Ferlinghetti, alguien que en medio de ese marasmo autodestructivo que envolvió a aquella pandilla de escritores, es capaz de construir una vida y un discurso ilusionantes y un buen montón de poemas como Surfers are poets, too, que es casi a la vez un emblema personal y una contraseña que comparto con amigos muy queridos.
Pues bien, trasteando en la revista latinoamericana de literatura Ping Pong, me encuentro una traducción del discurso de Lawrence Ferlinghetti en ocasión de su nombramiento como Poeta Laureado de la Ciudad de San Francisco. Todo el discurso es muy interesante y les invito a leerlo, pero lo verdaderamente entusiasmante son los Retos para poetas jóvenes que le sigue, y que es lo que copipego aquí mismo (Ambos textos se leyeron por primera vez en el 17° Festival Anual de Poesía de bachillerato de San Francisco, el 2 de Febrero de 2001. En algún momento, mientras los leía, se me pusieron los pelos de punta:
Retos para poetas jóvenes
Inventen un nuevo lenguaje que cualquiera pueda comprender.
Escalen la estatua de la libertad.
Alcancen lo inalcanzable.
Besen el espejo y escriban lo que ven y lo que escuchan.
Bailen con lobos y cuenten estrellas, incluyendo las que no se ven.
Sean ingenuos, inocentes, no cínicos, como si acabaran de aterrizar en la tierra (lo que es cierto en su caso, lo cual es cierto en todos los casos), sorprendido por aquello con lo que te has encontrado.
Escriban periódicos llenos de vida. Sean reporteros del espacio exterior, enviando artículos a ese supremo editor que cree en el descubrimiento total y que casi no tolera el aire caliente.
Escriban un poema sin fin acerca de sus vidas en la tierra, o en otro lugar.
Lean entre líneas el discurso humano.
Eviten lo provinciano, vayan por lo universal.
Piensen subjetivamente, escriban objetivamente.
Imaginen largos pensamientos en frases cortas.
No vayan a talleres de poesía; pero si van, no vayan a aprender “cómo” sino a aprender “qué” (Qué es importante escribir).
No se dobleguen ante críticos que no hayan escrito grandes obras maestras.
Resistan mucho, obedezcan menos.
Liberen en secreto a cualquier ser que vean en una jaula.
Escriban poemas breves usando la voz de los pájaros. Hagan su lírica genuinamente lírica. Los cantos de los pájaros no están hechos con máquinas. Den a su poema alas para que vuele sobre las copas de los árboles.
La máxima continuamente citada de William Carlos Williams, “No hay ideas más que en las cosas”, está bien para la prosa, pero no cubre el lirismo, ya que las “cosas” están muertas.
En poesía, no se queden contemplando su ombligo pensando que el resto del mundo pensará que es importante.
Recuerden todo, no olviden nada.
Trabajen en una frontera, si pueden encontrar alguna.
Vayan al mar, o trabajen cerca del agua, y remen su propio bote.
Hagan coro con poetas pensantes. Son difíciles de encontrar.
Cultiven la disidencia y el pensamiento crítico. “El primer pensamiento es el mejor pensamiento” quizás no funcione para la mejor poesía. El primer pensamiento podría ser el peor pensamiento.
¿Qué hay ahora en sus mentes? ¿Qué traman? Abran la boca y dejen de balbucear.
No tengan la mente tan abierta que se les caiga el cerebro.
Critiquen todo y a todos. Sean subversivos, confronten constantemente la realidad y el estatus quo.
Sean poetas, no mercaderes. No abastezcan, no complazcan, especialmente no lo hagan con su supuesto público, lectores, editores o publicistas.
Salgan del clóset. Está oscuro ahí.
Levanten las persianas, abran las ventanas de par en par, levanten los techos, desatornillen las chapas de las puertas, pero no se deshagan de los tornillos.
Comprométanse con algo que no sean ustedes mismos. Sean militantes. O extasíense.
Ser poeta a los dieciséis años es tener dieciséis años, ser poeta a los 40 es ser poeta. Sean ambos.
Levántense y orinen, el mundo está en llamas.
Tengan un buen día.
» Filed Under Citas
Comments
Leave a Reply














