Sorpresa

Posted on Junio 7, 2007

Acabo de volver de Madrid. Bien, los encuentros por esperados no son menos dulces. Fue fantástico disfrutar de la trama de complicidades que me enganchan con David (para ya la camarita, carajo… :D) y María, y conocer a los indianos argentinos, Pablo y Lorena, el lunes, pero lo del martes no me lo esparaba.

A veces los astros se alinean de maneras sorprendentes. De entrada, la coincidencia de encontrarnos en Madrid a la vez Ernesto y yo. Mientras estaba en la aplastante Feria del Libro de Madrid (señores, si alguien se cree muy importante por el hecho de haber publicado un libro, le recomiendo una vueltita por esa feria, a modo de cura de humildad), recibo una llamada de Ernesto. “Vente para acá, que estoy con Joaquín Marta Sosa, y te lo presento”. Marta Sosa es un poeta venezolano residente en Bilbao desde hace dos años, un tipo encantador, de esas personas que disfrutan con una conversación intensamente, y envuelven de ese disfrute a quienes la comparten. Presentados y repuestos del calor con una cervecita, dicen: “Vamos a la Residencia de Estudiantes a saludar a Rafael Cadenas“. Uf.

Las palabras “La Residencia de Estudiantes” tienen una sonoridad especial para mí y para mucha otra gente, creo; un lugar mítico que, sin embargo, nunca se me había ocurrido visitar durante mis viajes a Madrid. No sé si es la historia, el aura o los jardines que la rodean, lo cierto es que parece que uno se hubiese trasladado a otro tiempo entre sus muros, un tiempo dinámico, pero a la vez más calmado que el actual, donde las personas y las ideas se movían, pero no correteaban como pollos descabezados. “Un monasterio laico” la definió Cadenas durante una breve charla en una de sus esquinas.

De Cadenas qué decir, para mí es uno de los cinco, quizás seis grandes poetas vivos en castellano, pese a que su obra no ha tenido la difusión que merece en esta orilla, aunque ahí mismo tuvimos noticia de que eso, gracias a la editorial Pre-textos, va a cambiar, por fin, de inmediato.

Desde la conexión histórica y sentimental que nos vincula a isleños y venezolanos hablamos de varias cosas e, inevitablemente, de la actual situación de Venezuela, trayéndome a la cabeza un par de reflexiones de Bolivar que recogí aquí hace un tiempo, y que creo que son y están cada vez más urgentes.

En fin, una visita a Madrid rica en encuentros, unos esperados y dulces y otros soprendentes y bien sabrosos.

Para quienes no conozcan a Cadenas, les dejo aquí dos poemas suyos, su muy conocida Ars Poética, y un poema breve, pero incendiario de Amante (1983).

ARS POETICA

Que cada palabra lleve lo que dice.

Que sea como el temblor que la sotiene.

Que se mantenga como un latido.

.

No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni añadir

brillos a lo que es.

Esto me obliga a oirme. pero estamos aquí para decir verdad.

Seamos reales.

Quiero exactitudes aterradoras.

Tiemblo cuando creo que me faslifico. Debo llevar en peso mis

palabras. Me poseen tanto como yo a ellas.

.

Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira, señálame

la impostura, restriegame la estafa.

Te lo agradeceré, en serio.

.

Enloquezco por corresponderme.

Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame, sacúdeme.

de Intemperie, 1997

 

Misión

del amante:

arder

fuera de camino.

de Amante, 1983

 

 

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