Surge el viento
Posted on Diciembre 4, 2006
El viento fue, es, el primer habitante de las Islas. Los vientos del Norte, alisios, les permiten ser algo diferente a una extensión del Sahara en el Atlántico, los del Sur nos recuerdan, precisamente, donde estamos en el mapa, trayendo consigo la arena y la langosta. Y yendo y viniendo el viento se queda enredado en los callejones de nuestras ciudades isleñas. En algunas zonas, como en el Sureste de Gran Canaria, tan conocido por Carlos, el viento forma parte del Vecindario, es una presencia permanente que limpia o ensucia las calles según le da, y asiroca las cabezas. Surge el viento y parece ser lo único que, en ese momento, se mueve.
Carlos Bruno Castañeda ha escrito un poemario sobre el viento, el que nos infla las velas y el que nos obliga a refugiarnos al soco con los ojos regañados, un libro de poemas sobre una presencia, y sobre las presencias en una intimidad, como todas, concurrida, cambiante:
Todos creemos ser rocas magmáticas, graníticas,
calcáreas o sedimentarias dispuestos a la erosión.
Ya no seremos lo que éramos, seremos otros.
Surge el Viento es el primer poemario publicado por Carlos Bruno en muchos años. Buscar referencias en su obra anterior que nos ayuden a adentrarnos en esta obra sería, casi, trabajo inútil; sólo una cosa permanece, característica: la capacidad de observación, la atención a los detalles que a los demás, ajenos en nuestros jaleos cotidianos, se nos escapan, a sabiendas tal vez de que por ahí anda Carlos atento,con su aire despistado, para señalarnos los detalles importantes.
Saltarán los aerogeneradores en estampida.
Convertidos en manada salvaje y despiadada.
Cuando no eran más que un recuerdo por llegar,lo
advertimos.
Viento como empuje, viento tiempo que nos levanta en peso y nos avienta hacia un adelante que tanto se teme como se anhela. Viento polvasera. Arenal en marcha, cruel como un niño en los toboganes. Carlos construye una geografía del territorio y de la persona que somos, agitados entre los vaivenes de un tiempo acelerado, demasiado pequeños para manejarnos en este temporal histórico que barre y reordena nuestro paisaje individual y colectivo.
(…) lentamente, prologadamente carne de
gallina frente a la irrefutable fe en el futuro.
Carlos Bruno pertenece a una estirpe de poetas insulares que se han dedicado a investigar qué es lo que se mueve en la aparente quietud de las islas: Félix Casanova, Rafael Arozarena, que reclaman la condición de bote al mar del archipiélago, como parte de una flota polinésica. Tripulantes inconscientes, tal vez no queremos ver o sentir el movimiento de las islas, cómo el viento infla sus velas, pero ahí está, hay poetas que lo perciben y toman nota:
Costa adentro a toda vela duermen estandartes en
samarcanda, estambul o katmandú, horizontes
fingidos a falta de otro pasado o más esplendor,
ocultos en el sueño sobre arena de playa.
Todo viaje tiene un destino, pero sólo el viento, tal vez, lo conozca y lo sobrevuele:
Ignorante de su firmeza, seguriá gritando y
zumbando y soplando y vibrando y tañendo y
retumbando sobre todos nuestros restos,
incluso sobre nuestros cadáveres que serán tan sordos.
Surge el Viento, de Carlos Bruno Castañeda acaba de ser publicado en la Colección Atlántica de poesía, de Ediciones Idea. Ya saben, a un clic.
Dos poema de Surge el Viento:
En estampas, el huracán llega por la pantalla, on line.
más que sea las ciruelas maduras caídas en la laguna
al suelo mientras en panabaj nadan y se ahogan en
lodos espesos y marrones.En nueva orleans negros y pobres hablan francés como
en nayobe y, aunque no huyan en una patera magrebí,
no le quitan ojo a las líneas de crédito con derecho a
tarjeta.Más que sea un número de visa para salvar el cuello,
ya que a tiros espantamos a la policía que no tiene
cojones de acercarse por aquí pero yo no me
acercaría a Monrovia ni negro ni armado.En París queman créditos coches que no conceden
blandos en Chiapas ni en lima para negocios que
puedan convertirse en mañana comeremos
seguido aunque seamos indigenitas durante días.Más que sea artesanía de kandahar, y no trabajo para
dedos chicos de niñas y niños mal pagados a destajo
que cosan costuras del balón Niké mundial de fútbol y
darle patadas y ahorrar para la camiseta de beckam o
la del boca y convertirme en el próximo dios maradona
que todo lo puede hasta tatuarse el ché en la pantorrilla.En jilin se evacuaron los pulmones por gas y en yeji
niños esclavos muerte habmre huérfano drogados
locos maltratados en Moscú puerto príncipe río
ankara por todas partes.Tumbadas, inocentes, las ciruelas maduras junto
a mí, tanto como reo junto a la pantalla Intel inside
hp invent ms corporation on line, mostrando el huracán
con el nombre alfabético de turno.——
Saltarán los aerogeneradores en estampida.
Convertidos en manada salvaje y despiadada.
Cuando no eran más que un recuerdo por llegar lo advertimos.
Que no son gregarios, que requieren de espacio separado para cada uno, que cada uno llenará su rincón con el calor de cada cual.
Así pegados unos a otros se volverán mezquinos y nos e acomodarán a nuestras vidas o simplemente pasarán sobre nuestras necesidades para aplastarlas y sustituirlas con las de aquellos.
Metiendo sus aspas desacompasadas en nuestros ojos como dedos.
Girarán hélices.
Ronronearán miles y miles de kilovatios sobre los baldíos y malpaíses y no junto a las cunas de nuestros hijos, como cuando no eran más que un recuerdo por llegar.
Cuando lo único que desearán es volver a casa.
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