Surrealismo revis(isit)ado

Posted on Marzo 16, 2007

Soy de la opinión, no muy revolucionaria, por cierto, de que, de aquella eclosión de movimientos artísticos de vanguardia que brotaron durante el período de entreguerras del siglo pasado, y que vino a marcar la linea desde la que se suele hablar de arte moderno, en lo que a poesía se refiere, hubo dos sin los cuales no puede entenderse la poesía occidental posterior: el surrealismo en el área digamos latina (francohablante e hispanohablante) y el modernism en el espacio anglosajón. Ambos movimientos poéticos con dinamismo y presencia en las dos orillas del Atlántico.

Sin embargo, cabría decir que algo tiene el surrealismo de especial que lo hace trascender de un simple movimiento estético como los demás, un espíritu de rebelión, transformador, que trata de saltar los límites de la expresión poética, ir más allá, y afectar a la propia vida para extender a ella la misma energía liberadora que sus métodos tratan de emerger en el lenguaje. Así fue desde un principio, y las relaciones entre poetas surrealistas y los movimientos políticos de izquierda fueron constantes, y no siempre armoniosas. Mientras algunos surrealistas, como Eluard, acabaron asumiendo la disciplina partidaria hasta extremos dolorosos, otros fueron adelantados en la detección y denuncia del bicho totalitario escondido, que fagocitó tantos sueños de libertad y justicia social.

Esa energía libertaria del surrealismo, y su voluntad de trascender el hecho de la escritura para construir una vida más libre y menos ajena en lo individual y lo colectivo, es lo que hace que hoy, a casi cien años del primer manifiesto surrealista, haya personas, haya poetas, que se declaren surrealistas y apliquen la perspectiva surrealista a la realidad artística y social actual, gente como el Grupo surrealista de Madrid, que acaba de publicar “Situación de la poesía (por otros medios) a la luz del surrealismo”, fruto de de unas Jornadas que tuvieron lugar en Octubre del pasado año. Dos intervenciones de dos poetas del colectivo respecto a qué es la poesía, y la poesía (por otros medios):

La poesía no es únicamente el poema escrito, sino todo aquello referido a la vida cotidiana capaz de instaurar en su flujo monocorde un sobresalto por el cual es posible considerar la existencia como sorprendente y extraña, como un don singular que debemos apurar hasta el fondo. La poesía, entendida como poiesis, creación de mundo y sensibilización de lo que nos rodea, proporciona una vivencia inmediata, no intelectual sino anímica, desorientadora y, por eso mismo, amplia. (Manuel Crespo).

La poesía es el proceso que lleva a la auto-consciencia de la libertad inalienable a todo ser humano, la libertad que es núcleo de todo ser humano, que se manifiesta en ese momento en que se siente libre no como proyecto o deseo, sino como realidad concreta y vivida, por mucho que las circunstancias evidentes lo nieguen. Así pues, la poesía nos planta en la cara la consciencia de nuestra libertad intrínseca al hecho de existir, pero a la vez nos hace ver cuánto acallamos esta libertad, cuánto nos amoldamos a las circunstancias que nos invitan a acallarla. (Antonio Ramírez).

Y, casi a la vez, desde la otra orilla, la imprescindible Agulha publica un monográfico muy extenso y documentado sobre el surrealismoy su continuidad: Surrealismo, poesia & liberdade, que es una invitación radical a recuperar sueños y herramientas. Aquí en Canarias, los poetas que se han (nos hemos) sentido de algún modo herederos de aquel malogrado grupo surrealista canario (Malogrado: ensacado, encarcelado, acogotado), creo que podríamos tener algo que decir (o al menos que pensar…).

Nota final: el cuadro que ilustra esta entrada es “Máquina de coser”, del pintor canario Oscar Domínguez.

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