Un rescate
Posted on Abril 20, 2006
Estos días he tenido la oportunidad de rescatar Dinde, una fantástica colección de poemas en prosa del gran Luis Feria, de quien pueden encontrar aquí al lado sus “seis querellas de amor“. Luis Feria es uno de esos grandes desconocidos de una generación penada: la de él mismo, Fernando Quiñones, Gamoneda, Padorno… Luis era un creador de lenguaje, y un rescatador de palabras en peligro de extinción, zumbón, irónico, festivo y al mismo tiempo y vez, desgarrado. Les dejo con una de las piezas de Dinde, un libro imprescindible:
ESTEBILLA
Estebilla se marchó a Barquisimeto o, lo que es peor, tal vez a Caracas, ciudad grande y dinámica donde se sentirá perdido. Porque lo suyo era la tierra chica pero entregada, el dejar que la mirada se embebiera despaciosa en el horizonte hasta donde el cielo se convertía en raya casi blanca, con el punto negro, a veces, de algún pájaro imprevisto. A él le gustaba arrancar a las higueras bicariñas sus frutos cuarteados de dulzor, dar de beber a las vacas el agua recién chorreada, dominical, acabada de crear, del pilón grande, mientras palpaba el áspero lomo lustros de los recios cuerpos familiares: Manzana, Romera, Clavellina… Si: aquello era lo suyo.
Hasta que un día vino lo de aprender a escribir a máquina, hacerse hombre, ganar dinero. Perdido e indefenso, se fue en un barco grande y muy pintado, cuyo nombre quisimos borrar de los recuerdos.
Quien sabe por dónde andará ahora; quizá con corbata de colores y anillo de piedra gorda, sentado ante las frías teclas enemigas, echándose a recordar. Y cuando pulse la hache, le volverán a los ojos alucinados hortensias de su huerto, helechos con luz de amanecer. Y al tocar la a, álamos, aguas ausentes, amapolas, amigos de su isla. Y con la t, trigales y tomillos, tréboles y tinajas, caldearán con granos, con aromas, su encanecido corazón.
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