Una Travesía Encendida
Posted on Julio 17, 2005
Tengo para mí, con el riesgo que conlleva decir esto en un país donde hay al menos tantos poetas jóvenes como restaurantes chinos, que Jose María Gómez Valero es, verdaderamente, uno de los poetas jóvenes más interesantes del actual panorama español. Su tercer poemario “Travesía Encendida”, así lo confirma.
De Jose María habíamos hablado ya antes, en relación con sus actividades dentro del colectivo de agitación cultural “La Palabra Itinerante“, y también en su condición de poeta, “en sentido estricto”, lo que entrecomillo porque no hay tarea que se pegue más de tortas con cualquier sentido estricto que la del poeta. La penúltima vez fue para reseñar unos fantásticos microrelatos, y la última contando mi reciente viaje a Sevilla.
En esa visita sevillana tuve la oportunidad de hablar con Jose María y con su compañero de andanzas, David Eloy Rodríguez, en un par de esas noches que sólo Sevilla produce. Es impactante la fuerza con la que vive su condición de poeta y como imbrica esa condición con el entorno en que desarrolla sus diferentes actividades.Conciencia de que lo que se hace es importante, y que debe, por tanto, ser hecho con los cinco sentidos. Aquí les dejo con dos poemas de “Travesía Encendida“, obra que recibió el X Premio de poesía Ciudad de Mérida 2004. Deténganse en sus poemas y entenderán varios porqués de mi entusiasmo.
Habitaciones
Escucha las articulaciones del tiempo:
se puede sentir la oxidación del mundo,
el ruido que hace la muerte a cada paso.Ahora
los huesos de la casa se estremecen,
lloran las cañerías aguas viejas,
dialogan en voz baja los fantasmas.Ahora
una sombra insomne perfora el aire,
administra el futuro su veneno,
parpadea el silencio frente a mí.Pasan lentas las horas y se estiran
como la miel cayendo sobre el pan.
El explorador regresa a palacioSeñor mío,
ella hace visibles los hilos del amor.Ella es hermosa y libre y dulcve
y en los días terribles pronuncia
palabras celestes, y con ellas
desviste la penumbra
y la convence de su error.Ella sabe del hechizo del ámbar
y conoce el nombre secreto de las cosas.
Ella se enreda con las fieras
y les habla de la piel de la tarde.Señor,
en los bosques donde ella se refugia
relampaguea el misterio,
pervive una luz frágil.Señor mío, os lo ruego,
ella no debería morir nunca
ni tampoco sufrir ningún daño.
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5 Responses to “Una Travesía Encendida”
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Es un libro que señala, cuestiona, arde por sí mismo y enseña. Tengo la suerte de conocer a Jose María y hablar con él, lo quiero mucho, es un buen amigo y su poesía es fantástica, cómoda, pero resistente.
hay al menos tantos poetas jóvenes como restaurantes chinos
Habrá tantos poetas jóvenes como restaurantes chinos, pero en pocos hacen tan bueno el chop-suey. Lo buscaré por ahí, a este Gómez Valero, me ha gustado.
El libro de Jose Mari es tremendo. Viniendo de Sevilla (de lo del cachorro) lo hojeé en el tren y ya fue leerlo y leerlo. Magistral. Dejo dos:
Consejos de un perro
No entierre el hueso
para rescatarlo mañana.
Te sabrá a tierra.
Conjura
La noche susurra.
De la hojarasca nacen pasos
que el cazador no puede descifrar.
La luna sonríe.
Por cierto Daniel, la bitácora está del carajo (pa decirtelo como en Cadi)
Gracias señores por estar aquí, Me gusta sentirlos por esta casa digital.Siguiendo con la cosa sinoculinaria, este pollo (Jose María) tiene almendra, no cabe duda. David reproduce dos de los poemas breves que hay en “Travesía…”, pero hay más de esos que te dejan con el libro abierto y buscando un punto donde centrar la mirada. El libro lo editó la Ed. Vitrubio, que suele contar con buena distribución, así que el libro debe ser encontrable.