Yo estuve allí­

Posted on Julio 14, 2007

El otro dí­a, en una librerí­a de unos grandes almacenes de Las Palmas me encontré víctima de un ataque de flashback, al enfrentarme con un estante lleno de libros como este:

porque fue verlo y dar un salto espacio-temporal, cual Hiro Nakamura, a más de veinte (sí­, sí­, veinte, 20, XX, qué pasa) años atrás en Santa Cruz de Tenerife. En ese estado reminiscente ando desde hace un par de dí­as y tengo que exorcizarlo pero ya, y tal vez a eso me ayude el blog.

Porque sí­, yo estuve ahí­, cuando empezaron a tocar los Ataud Vacante, y tuve trato directo con miembros de su grupo seminal, los irrepetibles por la jeta que tení­an y por lo avanzados a su tiempo, Familia Real. Y estuve ahí­ en ese rebotallo de fanzines y publicaciones a fotocopiadora que herví­a en los alrededores de la Rambla. Santa Cruz era entonces una ciudad pequeña, y una ciudad pequeña permite cosas difíciles de imaginar en otros sitios, como que un puñado de punkis en pleno exilio mental y otro puño de poetas rojiafricanistas compartiéramos mesa y mantel a cuadritos rojos en el tugurio llamado “La Tasca Canaria” un buen montón de viernes, unidos por la marginalidad compartida y por las ganas de vacilón. Yo pertenecí­a al grupo B, llevaba los pelos largos y el carné de identidad siempre a mano, porque con la cara pibe que lucía (je) en aquellos entonces tení­a problemas para que me dejaran entrar en cualquier local que se tomara en serio lo de que sólo podí­an entrar mayores de 18 años…

Estoy convencido que tanto Familia Real como Ataud Vacante hubiesen tenido mucho más recorrido de haber surgido en cualquier ciudad peninsular más cercana a Madrid. Tení­an sonido, actitud y Silver, el cantante, era (o es, no sé) un animal de escenario como habí­a pocos, capaz de hipnotizar al público con su chulerí­a y credibilidad.

Hay una frase de Domi Delgado, fundador de Familia Real y hace años tecnopunk afincado en Donosti, que el libro recoge, que me encanta porque refleja la peculiar mezcla de actitud punk y socarronerí­a isleña: “Nos pusimos el disfraz de punks en los carnavales del 79 y desde entonces no nos lo hemos quitado”

Un par de años más tarde conocí­ a su competencia en la isla, los Guerrilla Urbana , antes Escorbuto Crónico, de La Laguna, más duros y politizados. De ellos recuerdo que, tras una bonita y animada asamblea para poner en marcha una radio libre en La Laguna, cuando se decidió asamblearimente quedar para el sábado siguiente a levantar los tabiques del estudio, apenas aparecimos seis personas, y ellos estaban ahí­, los primeros, a pegar bloques.

… y mi pobre madre preocupada por mis pelos…

Después pasaron más cosas. Muchos proyectos como esa radio se quedaron en embriones, casi toda de la prensa alternativa y las bandas de aquellos tiempos fueron desapareciendo sin hacer mucho ruido. Sólo Tito Expósito fue capaz de construir un proyecto estable, del que proviene la actual editorial Baile del Sol. No sé si darle las gracias a Juan M. Pardellas por devolverme a ese tiempo, en pleno proceso de “normalización” del país. En general opino como Calamaro: cualquier tiempo por pasado fue peor. Así que que ya vale, acabamos el flashback, el tempus fugit y toda esa mierda… Y que no se repita, oiga. ;)

 

 

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